The Beast, crítica anticipada: Samuel L. Jackson salva a Estados Unidos desde una limusina blindada
Hay premisas que caben en una sola frase y que te sacan una sonrisa antes de terminar de leerlas: el presidente de Estados Unidos huye de unos golpistas a bordo de una superlimusina armada. The Beast es exactamente eso. Si Renny Harlin tiene un buen día, puede salir un chute de adrenalina descarado y divertidísimo de noventa y nueve minutos. Si lo tiene malo, será otra película de acción de plataforma de las que se olvidan al día siguiente, solo que en pantalla grande.
Sobre el papel es la película de acción perfecta para un sábado por la noche, pero todo depende de si Harlin recupera su versión más gamberra de antaño o se limita a cumplir el expediente.
The Beast: tráiler
Ficha de la película
| Dirección | Renny Harlin |
|---|---|
| Reparto | Samuel L. Jackson, Joel Kinnaman, Guy Burnet, Eoin Macken |
| Género | Películas de acción, Dramas cinematográficos |
| Duración | 99 min |
| País | Películas inglesas, Películas estadounidenses |
Golpe de Estado, atentados y una limusina: ¿de qué va The Beast?
El planteamiento es sencillo, y aquí eso es un elogio. Una milicia de hombres armados sin identificar lanza un golpe de Estado coordinado y una cadena de atentados contra Estados Unidos y sus dirigentes. El presidente, interpretado por Samuel L. Jackson, se refugia en una limusina muy especial: la Bestia, el coche blindado más seguro del mundo.
A su lado está Taft, su agente del Servicio Secreto de máxima confianza, al que da vida Joel Kinnaman. No les basta con salvar el pellejo: tienen que rescatar a la primera dama y, ya puestos, al país entero. Y aquí llega el giro que convierte la idea en película de verdad: la Bestia no solo protege, también va cargada de armamento ultrasecreto y de altísima potencia.
Es decir, el coche blindado no es decorado, es protagonista. Una fortaleza con ruedas que devuelve los disparos. Lo confieso: a estas alturas yo ya habría comprado la entrada.
Samuel L. Jackson, del Despacho Oval al asiento de atrás
Elegir a Samuel L. Jackson como presidente ya es toda una declaración de intenciones. Es de esos actores capaces de decir una frase anodina y hacer reír a la sala entera, y lleva décadas siendo una de las caras más fiables del cine de género estadounidense. Además, no es la primera vez que hace de presidente en una película de acción: ya ocupó el cargo en Big Game, otra aventura deliberadamente pasada de vueltas.
La duda es qué Jackson nos va a tocar. El que tira de oficio en piloto automático, que por desgracia hemos visto alguna que otra vez en los últimos años, o el personaje enérgico y descarado por el que tanta gente lo adora. Según la sinopsis, aquí el presidente no es un paquete que alguien carga de un sitio a otro: intenta activamente salvar a la primera dama y al país. Si el guion deja que Jackson se luzca, media película estará ganada.
Joel Kinnaman y el arquetipo del guardaespaldas
Joel Kinnaman es de esos actores que el género adora. Tiene presencia física, mirada fría y, cuando hace falta, un punto de fragilidad. En la serie The Killing y en el remake de RoboCop ya demostró que puede sostener a un personaje duro y de pocas palabras.
Taft, el agente de confianza, es justo ese tipo de papel. Además, la dinámica entre presidente y guardaespaldas es una receta probada: basta pensar en Objetivo: La Casa Blanca o en Asalto al poder. La clave estará en la química. Si entre Jackson y Kinnaman saltan chispas, si hay humor y tensión entre ellos, el interior de la limusina será el mejor escenario de la película. En el reparto secundario aparecen también Guy Burnet y Eoin Macken, de quienes espero un trabajo artesano y solvente en una producción así.
Renny Harlin, el maestro de la acción a la vieja usanza
El nombre de Renny Harlin va unido a la edad de oro del cine de acción de los noventa. La jungla 2: alerta roja, Máximo riesgo y Memoria letal siguen dando gusto hoy: ruidosas, exageradas y sin ningún complejo por querer entretener. Es un director que sabe rodar una explosión para que el espectador se hunda en la butaca.
Sus últimos años, en cambio, han sido más irregulares y, siendo sinceros, en su filmografía reciente abunda más lo olvidable que lo memorable. Por eso The Beast resulta tan interesante: la propuesta es justo ese tipo de acción sencilla, física y centrada en vehículos en la que antes era imbatible. Si esta película le devuelve el empuje de los noventa, puede ser una grata sorpresa. Los 99 minutos de metraje, desde luego, son una buena señal: no hay tiempo para tiempos muertos.
¿Qué puede salir bien y dónde puede descarrilar?
Pongamos sobre la mesa lo que juega a favor y lo que juega en contra.
- Una premisa potente y fácil de resumir: la limusina presidencial armada es una idea que dispara la imaginación al instante.
- Protagonistas con carisma: Jackson y Kinnaman, en teoría, pueden formar una buena pareja.
- Duración ajustada: 99 minutos es lo ideal para este género.
- El riesgo: la fórmula. El ataque al presidente se ha exprimido a fondo en la última década, y el espectador puede adivinar cada giro.
- El riesgo: ¿se nota el presupuesto? Una película así funciona si la acción con coches es tangible. Si en lugar de especialistas son unos efectos digitales flojos los que cargan con las escenas, adiós a la magia.
La clasificación de género es curiosa: además de acción, figura como drama. Eso podría significar que la relación entre el presidente y su guardaespaldas, y el rescate de la primera dama, tengan peso emocional. Si sale bien, la película puede ser algo más que un tiroteo. Si sale mal, solo servirá para frenar el ritmo.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan del cine de acción sencillo y ruidoso al estilo de los noventa, y para quienes el nombre de Samuel L. Jackson ya es motivo suficiente para comprar la entrada.
- Mejor sáltala si: Quien busque un thriller político profundo o un drama gubernamental realista, mejor que se mantenga alejado: aquí la protagonista es una limusina armada.
Si te gusta, mira también: Big Game (2014), Objetivo: La Casa Blanca (2013), Air Force One (1997), Asalto al poder (2013), La jungla de cristal (1988)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata The Beast?
Una milicia desconocida lanza un golpe de Estado y una serie de atentados contra Estados Unidos, y el presidente se refugia en la Bestia, una superlimusina armada, desde donde intenta salvar a la primera dama y al país junto a su agente del Servicio Secreto.
¿Cuánto dura The Beast?
La película dura 99 minutos.
¿Quién dirige The Beast?
La dirige Renny Harlin.
¿Quién sale en The Beast?
Los papeles principales son para Samuel L. Jackson, Joel Kinnaman, Guy Burnet y Eoin Macken. Jackson interpreta al presidente y Kinnaman al agente Taft.
¿Te subirías a una limusina blindada con Samuel L. Jackson?
Yo sí, y no me ha costado mucho decidirlo. The Beast no pretende ser la película más inteligente del mundo, ni yo se lo pido. Lo que espero es que Renny Harlin desempolve sus viejos trucos, que Jackson disfrute del papel y que Kinnaman cumpla como guardaespaldas duro y fiable. Si se dan esas tres cosas, tendremos una buena película de acción sobre una fortaleza con ruedas. Y si no, como mucho habremos perdido 99 minutos. Mi valoración prevista es de un optimismo prudente: un seis sólido que, en un buen día, puede subir sin problema hasta el siete.
