Crítica de El botín: Damon y Affleck vuelven a juntarse en un Miami donde nadie es de fiar
Hay cantidades de dinero capaces de hacer que hasta tu mejor amigo empiece a mirarte raro. El botín se construye justo sobre ese instante: un grupo de policías de Miami, un escondite destartalado, montañas de billetes y una pregunta incómoda. ¿Quién sigue limpio cuando nadie está mirando? La película de Joe Carnahan no revoluciona el cine policiaco, pero sabe perfectamente cómo tensar la cuerda.
Un thriller policiaco seco y contundente que se sostiene sobre la vieja química entre Damon y Affleck, aunque rara vez se atreva a salirse de las reglas del género.
Ficha de la película
| Original | The Rip |
|---|---|
| Dirección | Joe Carnahan |
| Reparto | Matt Damon, Ben Affleck, Teyana Taylor, Steven Yeun, Catalina Sandino Moreno, Sasha Calle |
| Género | Películas de acción, Thrillers, Thrillers policiacos |
| Duración | 113 min |
| País | Películas estadounidenses |
¿Dónde ver El botín?
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¿De qué va El botín? (sin spoilers)
El punto de partida es sencillo, y precisamente por eso funciona. Un equipo de policías de Miami da con varios millones en efectivo en un escondite ruinoso y apartado. Y ya está. No hay amenazas galácticas ni fin del mundo, solo una habitación llena de dinero y unas cuantas personas cuyo sueldo no llega ni a una mínima parte de lo que tienen delante.
A partir de ahí, la película habla de cómo la confianza se va descomponiendo poco a poco, de forma lenta y bastante incómoda. ¿Quién contó los fajos? ¿Quién desapareció cinco minutos? ¿A quién llamó por teléfono? El botín vive de una vieja verdad del cine negro: el arma más peligrosa no es la pistola en la funda, sino la sospecha que se instala en la cabeza. Todo y todos resultan cada vez más sospechosos, y la película bombea esa paranoia de principio a fin.
No voy a contar nada más sobre la trama, los giros o el desenlace, y es a propósito. Es de esas películas que conviene ver sin saber nada, porque la mitad de la tensión nace de que tú también empiezas a desconfiar. Y de todo el mundo.
Damon y Affleck: una amistad que se nota en pantalla
Empecemos por lo evidente: ver a Matt Damon y Ben Affleck juntos en una película ya es un acontecimiento. Desde El indomable Will Hunting sabemos que estos dos se mueven el uno junto al otro con una naturalidad que no se aprende, se vive. Sus colaboraciones de los últimos años, como Air, la historia de Nike, no han hecho más que confirmarlo.
Aquí Damon interpreta al teniente Dane Dumars y Affleck al sargento detective J.D. Byrne. Y aquí está, para mí, la mejor baza de la película: cuando dos caras tan conocidas y queridas acaban en una historia donde no te puedes fiar de nadie, el espectador tiene que pelearse con sus propios prejuicios. A Damon le creemos por instinto, mientras que en el carisma cansado y algo roto de Affleck siempre hay algo que nos obliga a vigilarlo de reojo. La película juega muy bien esa carta.
A los dos se les nota que disfrutan con el trabajo. No interpretan a héroes relucientes, sino a polis gastados y agotados que llevan años de oficio a cuestas. Esa presencia tan terrenal es la columna vertebral de la película.
Unos secundarios que no están de adorno
Un thriller sobre la confianza vale lo que vale la credibilidad del grupo, y el reparto de El botín es sorprendentemente sólido. Teyana Taylor como la detective Numa Baptistie, Steven Yeun como el detective Mike Ro y Catalina Sandino Moreno como la detective Lolo Salazar completan el círculo policial. Yeun es una elección especialmente acertada para algo así: desde Minari y Bronca sabemos que pocos actores se mueven con tanta finura entre lo simpático y lo imprevisible.
La presión también llega desde fuera de la comisaría. Kyle Chandler interpreta al agente de la DEA Mateo "Matty" Nix y Scott Adkins al agente del FBI Del Byrne. Chandler es de esos actores que desprenden autoridad casi sin querer, y Adkins es una de las presencias físicas más fiables del cine de acción, así que su sola aparición ya avisa de que aquí no solo se va a hablar. Sasha Calle, como Desiree "Desi" Lopez Molina, aporta un aire fresco al conjunto.
Lo que más me gustó: los secundarios no están solo para que las dos estrellas reaccionen ante ellos. Cada uno tiene su propio peso dentro de la red de sospechas, y eso es lo que hace que la película resulte de verdad imprevisible.
Joe Carnahan, el hombre del cine policiaco más crudo
A los aficionados al género el nombre de Joe Carnahan les sonará. Después del drama policial sucio y oscuro de Narc, el caos desatado de Ases calientes y la supervivencia helada de Infierno blanco, no sorprende que vuelva a terreno duro, masculino y moralmente turbio. Carnahan da lo mejor de sí cuando sus personajes están acorralados, y esta historia le sirve exactamente eso.
La dirección es dinámica, dosifica bien la tensión y, por suerte, no cae en el error de poner la acción por delante de los personajes. Sus 113 minutos resultan casi ideales: nada se alarga, no hay desvíos innecesarios y el ritmo mantiene al espectador enganchado hasta el final. Aquí el estilo de Carnahan es más disciplinado que en sus trabajos más salvajes, y a esta historia le sienta francamente bien.
Y Miami no enseña su cara de postal con neones. El escondite ruinoso y esa atmósfera húmeda que huele a sudor encajan mucho mejor con una historia en la que el dinero está sucio y las manos tampoco están limpias.
¿Qué funciona y dónde se tambalea?
Lo mejor de la película:
- La química: las escenas que comparten Damon y Affleck son los mejores momentos de la película, y eso no se puede fingir.
- El ambiente paranoico: la sospecha se extiende poco a poco y el espectador acaba cayendo también en la trampa.
- El reparto: Yeun, Chandler y Adkins aportan algo que va mucho más allá de hacer bulto.
- El ritmo: los 113 minutos se pasan volando.
Y donde, en mi opinión, podía haber dado más:
- Previsibilidad de género: quien haya visto unas cuantas películas de policías corruptos intuirá muchas cosas antes de tiempo. Pocas veces se atreve a saltarse de verdad las reglas.
- Profundidad emocional: las motivaciones de los personajes a veces son más funcionales que verdaderamente desgarradoras. Sufrimos por ellos, pero no siempre duele lo que les pasa.
- El precio de un reparto tan amplio: con tanta gente es inevitable que algunos queden en segundo plano, y a varios personajes interesantes la historia les podría haber sacado más partido.
No son fallos graves. Más bien indican que El botín es una muy buena película de género, pero no un clásico que vaya a definir una categoría.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Si te gusta el cine policiaco duro, los thrillers basados en juegos de confianza o simplemente echabas de menos ver a Damon y Affleck compartiendo pantalla, esta es para ti.
- Mejor sáltala si: Si buscas un entretenimiento ligero para ver en familia o estás cansado de historias de policías corruptos, mejor elige otra cosa. Es una película adulta y bastante áspera.
Si te gusta, mira también: Training Day (Día de entrenamiento) (2001), Infiltrados (2006), Heat (1995), American Gangster (2007)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata El botín?
Un grupo de policías de Miami encuentra varios millones en efectivo en un escondite ruinoso y, tras el hallazgo, la confianza entre ellos se resquebraja mientras todos se vuelven cada vez más sospechosos.
¿Cuánto dura El botín?
La película dura 113 minutos.
¿Quién dirige El botín y quiénes son los protagonistas?
La dirige Joe Carnahan. Los protagonistas son Matt Damon y Ben Affleck, acompañados por Teyana Taylor, Steven Yeun, Catalina Sandino Moreno, Sasha Calle, Kyle Chandler y Scott Adkins.
¿Merece la pena sentarse frente al montón de dinero de Miami?
Sí, merece la pena. El botín no pretende reescribir el manual del cine policiaco, pero lo que se propone lo cumple con seguridad: un thriller tenso, cargado de desconfianza y sostenido por conflictos entre personajes bien escritos, con dos protagonistas a los que da gusto ver juntos. Joe Carnahan vuelve a ese terreno crudo y moralmente gris en el que se siente como en casa, y el reparto saca adelante con holgura incluso los momentos en los que el guion se vuelve algo previsible. Es una opción estupenda para una noche de cine con ganas de algo serio. Eso sí, no te extrañe si durante los créditos sigues dándole vueltas a en quién habrías confiado tú en su lugar.
