Ha-Chan, Shake Your Booty!, crítica anticipada: Rinko Kikuchi vuelve a la pista y las reglas del juego cambian
No es habitual encontrarse con una comedia que arranca con una tragedia y cuyo punto álgido es el campo de minas moral de una relación abierta. Ha-Chan, Shake Your Booty! promete justo eso: una coproducción entre Estados Unidos y Japón, con Rinko Kikuchi como protagonista, baile de salón, un marido mexicano y un profesor de baile con demasiado carisma. Sobre el papel, o funciona de maravilla o se desmorona por completo, y yo apostaría por lo primero.
Se perfila como una comedia de baile valiente y para adultos, en la que la presencia de Rinko Kikuchi ya es motivo suficiente para ir al cine.
Ha-Chan, Shake Your Booty!: tráiler
Ficha de la película
| Dirección | Josef Kubota Wladyka |
|---|---|
| Reparto | Rinko Kikuchi, Alberto Guerra, Alejandro Edda, You, Yoh Yoshida, Damián Alcázar |
| Género | Comedias |
| Duración | 122 min |
| País | Películas estadounidenses, Películas japonesas |
¿De qué va? Duelo, parqué y un vals peligroso
El planteamiento es sencillo; sus consecuencias, no tanto. Haru (Rinko Kikuchi) vive en Tokio con su marido de origen mexicano, Luis (Alejandro Edda). Los dos comparten una pasión por el baile de salón que va mucho más allá del pasatiempo: compiten juntos. Entonces llega una tragedia, y Haru da la espalda de un día para otro a todo lo que tenga que ver con la danza.
Sus amigos, sin embargo, no la dejan en paz y acaban arrastrándola de nuevo a la sala de baile. Allí la espera el nuevo profesor, Fedir (Alberto Guerra), al que la sinopsis oficial describe como carismático, una palabra que los guionistas rara vez usan con inocencia. Fedir no tarda en seducir a esta mujer excéntrica, y Haru se ve de pronto metida en el contradictorio mundo de las relaciones abiertas.
Qué fue exactamente esa tragedia, qué opina Luis de todo esto y hacia dónde se encamina la historia es algo que el material promocional no desvela, y no voy a especular. Pero con lo que sabemos basta para intuir que no estamos ante la típica película amable de "volver a aprender a vivir gracias al baile".
Rinko Kikuchi, un terremoto silencioso
Buena parte del público descubrió a Rinko Kikuchi como la adolescente sorda de Babel, y quien vio aquella interpretación sabe que esta actriz es capaz de desarmar al espectador sin decir una palabra. Más tarde se dejó ver en el terreno del blockbuster como piloto de robots gigantes en Pacific Rim, pero donde de verdad brilla es en los dramas de personajes.
Haru, una mujer en duelo, excéntrica y alejada de su propio cuerpo y de su pasión, parece un papel hecho a su medida. Además, el baile de salón es un género en el que el cuerpo cuenta todo lo que el personaje no se atreve a decir. Kikuchi es hoy una de las actrices más expresivas tanto en movimiento como en silencio, así que veo en ella el pilar más sólido de la película.
A su lado, Alejandro Edda interpreta al marido y Alberto Guerra al seductor profesor, y en el reparto figuran también You, Yoh Yoshida y el veterano actor mexicano Damián Alcázar. Qué papeles tienen estos últimos no se ha revelado, pero la mezcla de intérpretes japoneses y mexicanos ya resulta prometedora por sí sola: dos culturas, dos temperamentos, una pista de baile.
Dos continentes, una sala de baile: el director y la propuesta
La dirige Josef Kubota Wladyka, en una coproducción entre Estados Unidos y Japón. Es el tipo de cruce cultural que puede dar lugar a una película riquísima o a un folleto turístico. Tokio es un escenario tentador, pero las luces de neón y los vagones de metro abarrotados ya los hemos visto mil veces; el mundo cerrado, sudoroso y lleno de espejos de una pequeña academia de baile promete un terreno mucho más íntimo.
Creo que la pareja formada por el marido mexicano y la esposa japonesa puede ser la clave oculta de la película. El choque entre la contención japonesa y la franqueza emocional latina es un material excelente tanto para la comedia como para el drama, y el baile de salón, donde dos personas deben moverse en perfecta sintonía, es una metáfora preciosa de ello. Si el director sabe desarrollarlo y no lo usa como simple decorado, podríamos tener algo especial entre manos.
Una comedia para adultos: ¿qué puede salir bien?
La película se presenta como comedia, pero sus temas dejan claro que no va dirigida al público infantil. No estamos ante una cinta familiar de baile, sino ante una historia adulta y probablemente bastante descarnada sobre la sexualidad, la fidelidad y los límites de la pareja.
Lo que juega a su favor:
- La frescura del tema. Las relaciones abiertas siguen siendo poco frecuentes en la gran pantalla, y más aún si se tratan sin moralina y sin convertirlas en un chiste fácil.
- El baile como lenguaje. El baile de salón siempre luce en el cine: seducción, juegos de poder, confianza, todo cabe en una escena bien coreografiada.
- Kikuchi. Ya lo he dicho, pero nunca está de más repetirlo.
- La mezcla de duelo y humor. Las mejores comedias suelen nacer del dolor, y si aquí sale bien, la película se quedará con nosotros mucho tiempo.
¿Dónde puede tropezar el paso?
No sería sincero si no mencionara los riesgos. Los 122 minutos de metraje son muchos para una comedia, y si el ritmo decae, ni las escenas de baile la salvarán. Una historia que parte de una tragedia y deriva hacia la seducción puede bailar peligrosamente entre tonos: demasiado seria para reír, demasiado ligera para llorar.
El otro peligro es el cliché del "extraño carismático que seduce a la mujer rota". Si Fedir se queda en un galán latino plano y la cuestión de la relación abierta es solo un decorado picante, la película podría resultar incómodamente superficial. Que la sinopsis hable de un mundo "contradictorio" sugiere que sus responsables saben que aquí no hay respuestas sencillas. Espero que la película tampoco las dé.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan de las historias de pareja adultas y algo incómodas, del cine de baile y de Rinko Kikuchi. Imprescindible para los amantes de las comedias agridulces construidas sobre el choque de culturas.
- Mejor sáltala si: Quien busque un entretenimiento de baile ligero y familiar, o a quien le incomoden especialmente los temas de la fidelidad y las relaciones abiertas, hará mejor en elegir otra película. Tampoco es apta para niños por su temática adulta.
Si te gusta, mira también: Shall We Dance? (2004), Lost in Translation (2003), Strictly Ballroom (1992), Babel (2006), Dirty Dancing (1987)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Ha-Chan, Shake Your Booty!?
Haru, una mujer que vive en Tokio, y su marido mexicano, Luis, comparten la pasión por el baile de salón. Tras una tragedia, Haru abandona el baile, pero sus amigos la convencen para volver. El nuevo profesor, Fedir, la seduce, y Haru se adentra en el contradictorio mundo de las relaciones abiertas.
¿Cuánto dura Ha-Chan, Shake Your Booty!?
La película tiene una duración de 122 minutos.
¿Quién sale en Ha-Chan, Shake Your Booty!?
Rinko Kikuchi protagoniza la película en el papel de Haru, junto a Alejandro Edda (Luis) y Alberto Guerra (Fedir), además de You, Yoh Yoshida y Damián Alcázar.
¿Quién dirige la película?
La dirige Josef Kubota Wladyka, y se trata de una coproducción entre Estados Unidos y Japón.
¿Aceptamos la invitación a bailar?
Yo, desde luego, sí. Ha-Chan, Shake Your Booty! es una de esas raras películas que ya desde la sinopsis se atreven a arriesgar: mezclan duelo, pasión y una cuestión de pareja bastante espinosa dentro de una comedia de baile, y además en el punto de encuentro de dos culturas muy distintas. Los 122 minutos y los cambios de tono son su mayor riesgo, pero por la presencia de Rinko Kikuchi y la frescura del tema mis expectativas son claramente positivas. Si te gusta que una película no te dé las respuestas masticadas, sino que te empuje a la pista y deje los pasos en tus manos, tu sitio está en la butaca.
