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Crítica previa al estreno

Mein Freund Barry, crítica anticipada: nieve, montañas y un san bernardo dispuesto a robarnos el corazón

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Hay un momento en el que basta con que aparezca un cachorro de san bernardo para que media sala empiece a sorber por la nariz. Mein Freund Barry apunta justo ahí, y además lo hace con el mejor decorado posible: las cumbres nevadas de los Alpes. Queda por ver si esta aventura germanosuiza es algo más que una película de perrito adorable, pero sobre el papel tiene muchas papeletas para conseguirlo.

7,3/10
Nota esperada
Una aventura clásica de niño y perro, de las que tocan la fibra, que si sale bien puede convertirse en una de las películas familiares más entrañables de este invierno.
Historia
7
Interpretación
7
Dirección
7
Apartado visual
8
Música y sonido
7
Emoción
8

La nota global es la media de los seis criterios.

Mein Freund Barry: tráiler

Ficha de la película

DirecciónMarkus Welter
RepartoPaco von Wyss, Alma Büchenbacher, Max Hubacher, Christoph Gaugler, Ulrich Tukur
GéneroPelículas de aventuras
Duración97 min
PaísPelículas alemanas, Películas suizas

¿De qué va Mein Freund Barry? Sin spoilers y con mucha nieve

El planteamiento es sencillo, y precisamente por eso puede funcionar. Georg, de 12 años, y su hermano mayor Alfons intentan cruzar los Alpes nevados para llegar a Italia. El camino es duro, la montaña no perdona y Georg cae enfermo. Entonces Alfons toma una decisión que se convierte en el motor de toda la película: deja a su hermano pequeño solo en un refugio.

Ahí empieza la historia de verdad. Georg se hace amigo de Resi, la hija del hombre que cuida de los perros del lugar, y ella le enseña los animales de su padre. Entre ellos hay un cachorro de san bernardo enclenque llamado Barry. Georg empieza a cuidarlo, lo cría a escondidas y entre los dos nace un vínculo que nada parece capaz de romper. O eso espera él. Porque Barry resulta ser un rescatador de montaña excepcional, y eso llama la atención de varias personas que intentan quitárselo. El chico tendrá que jugárselo todo para proteger a su mejor amigo.

Esto es lo que sabemos y, sinceramente, con esto basta. Cualquiera que haya visto una aventura de niños y animales intuye perfectamente la montaña rusa emocional que le espera. La pregunta no es si habrá lágrimas, sino si serán merecidas.

Un niño abandonado y un cachorro débil: la receta no es casual

Lo que más me ha enganchado de la sinopsis es el reflejo entre los dos protagonistas. A Georg lo deja atrás su propio hermano, enfermo y vulnerable, en un refugio. ¿Y qué hace después? Se vuelca con un perrito débil al que quizá nadie más daría importancia. Eso no es solo tierno, es una de las ideas más potentes y antiguas del género: quien sabe lo que es quedarse solo es quien mejor entiende lo que significa cuidar de alguien.

Si el guion se toma en serio este hilo y no se limita a rellenar los 97 minutos con escenas monísimas del cachorro, Mein Freund Barry también puede atrapar a los adultos. La relación entre los hermanos, la decisión de Alfons y sus consecuencias pueden aportar una capa mucho más profunda de lo que uno espera de una aventura familiar.

El otro punto interesante es el conflicto. Barry corre peligro porque es demasiado bueno en aquello para lo que nació. Es un giro muy inteligente: vista con los ojos de un niño, es el mundo de los adultos el que quiere arrebatarle a su amigo, precisamente porque ese amigo es especial. De ahí puede salir un drama potente sobre la justicia, aunque también es fácil que derive en el cliché de adultos malvados contra niño bueno. Ojalá sea lo primero.

¿Quién está delante y detrás de la cámara?

El director es Markus Welter, y la película es una coproducción entre Alemania y Suiza. Esa combinación no es mala señal en el cine familiar de temática alpina: el cine europeo en lengua alemana ha tratado muy bien las aventuras de montaña en los últimos años, sin intentar inflarlas con brillo hollywoodiense. Estas películas tienen un aire honesto, con los pies en la tierra, que le sienta de maravilla a una historia así.

En el reparto encontramos a Paco von Wyss, Alma Büchenbacher, Max Hubacher, Christoph Gaugler y Ulrich Tukur. Lo de Tukur es una alegría especial: quien haya visto la oscarizada La vida de los otros recordará la frialdad con la que sabe encarnar a los hombres del poder. Un actor así siempre le viene bien a una aventura familiar, porque los personajes adultos dejan de ser figuras de cartón y ganan peso de verdad.

No merece la pena especular ahora sobre quién interpreta a quién. Lo que sí está claro es que en una película como esta todo depende de los actores infantiles. Si la pareja formada por Georg y Resi resulta creíble, si nos creemos su amistad y su relación con el perro, la película tiene la partida ganada. Si no, ni la panorámica de montaña más bonita la salvará.

Los Alpes como protagonistas

Reconozcámoslo: en una película así, el paisaje importa tanto como los personajes. Nieve, rocas, tormentas, un refugio en mitad de la nada. Aquí la montaña no es un fondo, es rival y hogar a la vez. En una historia sobre un perro de rescate, el peligro tiene que sentirse en la piel; si no, las hazañas de Barry no valen nada.

Una de las grandes ventajas de estas producciones europeas es que suelen rodar en localizaciones reales y con meteorología real, en lugar de poner a los actores a resbalar delante de un croma. No podemos asegurarlo todavía, claro, pero si Mein Freund Barry sigue la estela de los mejores títulos europeos del género, puede ofrecer algunas de las imágenes invernales más bonitas del año. Montañas nevadas en plena temporada de manta y chocolate caliente: difícil pedir mejor momento.

¿Dónde puede torcerse la cosa?

No sería sincero si solo me deshiciera en elogios. La gran trampa de las aventuras de niños y perros es el exceso de azúcar. Si la película enseña al cachorro peludo a cámara lenta cada dos escenas mientras la música asalta nuestros lagrimales, al final resulta más agotadora que emotiva. Los mejores títulos del género saben cuándo contenerse.

El otro riesgo es la previsibilidad. El esqueleto de la historia es conocido: cachorro débil, dueño fiel, adultos malvados o al menos insensibles, gran prueba final. Los 97 minutos de metraje apuntan a una película ajustada y sin estirar, lo cual es buena noticia, pero romper los moldes en ese tiempo tampoco es fácil. Hacia dónde vaya el arco de Alfons y cuánto espacio reciba la relación entre los hermanos será, a mi juicio, lo que decida si la película es solo simpática o realmente memorable.

Y, por supuesto, está el perro. Rodar con animales siempre es un reto, y el san bernardo no es precisamente la raza más fácil de manejar. Si las escenas fluyen con naturalidad y Barry parece un perro de verdad y no un efecto especial, será un punto enorme a su favor.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Belle y Sebastián (2013), Heidi (2015), Lassie: Eine abenteuerliche Reise (2020), La llamada de lo salvaje (2020)

Preguntas frecuentes

¿De qué trata Mein Freund Barry?

Georg, de 12 años, parte con su hermano Alfons hacia Italia atravesando los Alpes, pero enferma y su hermano lo deja solo en un refugio. Allí se hace amigo de Resi y cría en secreto a un cachorro de san bernardo enclenque, Barry, que se convierte en un excelente perro de rescate. Varias personas quieren quitárselo, y Georg tendrá que jugárselo todo para protegerlo.

¿Cuánto dura Mein Freund Barry?

La película dura 97 minutos.

¿Quién dirige Mein Freund Barry?

La película está dirigida por Markus Welter.

¿Quién sale en Mein Freund Barry?

En el reparto están Paco von Wyss, Alma Büchenbacher, Max Hubacher, Christoph Gaugler y Ulrich Tukur.

¿De qué país es Mein Freund Barry?

Mein Freund Barry es una película de aventuras coproducida entre Alemania y Suiza.

¿Merece la pena subir a la nieve con Barry este invierno?

Yo creo que sí, sobre todo si en casa hay un niño que quiere un perro o un adulto que, en secreto, todavía llora al final de Lassie. Mein Freund Barry tiene todos los ingredientes para ser una película familiar de invierno bonita y reconfortante: un punto de partida emocional potente, un escenario alpino espectacular, un equipo europeo con oficio y un cachorro de san bernardo al que es imposible resistirse. Los riesgos son el exceso de azúcar y la previsibilidad, pero si el director se atreve a ser un poco más duro con la montaña y con la historia de los hermanos, obtendremos algo más que una simpática película de perros. Yo ya tengo los pañuelos preparados.

Nota esperada: 7,3/10 · Historia 7 · Interpretación 7 · Dirección 7 · Apartado visual 8 · Música y sonido 7 · Emoción 8