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Crítica · Estreno: 30/11/1995

¡Vaya Santa Claus!, crítica: cuando a un ejecutivo trajeado le cae encima el contrato de Papá Noel

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Hay películas navideñas que volvemos a ver cada diciembre aunque nos las sepamos de memoria, y ¡Vaya Santa Claus! es justo una de ellas. Tim Allen interpreta aquí a un ejecutivo comedido e irónico al que, tras una noche desafortunada, se le pega literalmente la condición de Papá Noel, con barriga, barba y renos incluidos. El resultado es una comedia familiar que también conquista a los adultos más cínicos, tierna sin empalagar, y que desde 1994 apenas ha perdido brillo.

7,5/10
Nota
Una premisa ingeniosa, un Tim Allen en plena forma y muchísimo calor navideño: ¡Vaya Santa Claus! sigue siendo una de las apuestas más seguras para una noche de diciembre en familia.
Historia
8
Interpretación
8
Dirección
7
Apartado visual
7
Música y sonido
7
Emoción
8

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

OriginalThe Santa Clause
Estreno en España30/11/1995
DirecciónJohn Pasquin
RepartoTim Allen, Judge Reinhold, Wendy Crewson, Eric Lloyd, David Krumholtz, Larry Brandenburg
GéneroPelículas de fantasía, Dramas, Comedias, Películas familiares
Duración97 min
CalificaciónAPTA
PaísPelículas estadounidenses

¿De qué va? Un abrigo que resulta ser un contrato

El planteamiento es sencillo, y precisamente por eso funciona tan bien. Al parecer, el auténtico Papá Noel ya está mayor y, tras caerse de un tejado, queda completamente fuera de combate. Scott Calvin, que tiene bastante que ver con el accidente, se pone el abrigo de Santa para no pasar frío y, sin sospecharlo, acaba firmando un contrato. A partir de ese momento, el nuevo Papá Noel es él.

Con eso basta para ponerse en situación; el resto prefiero que lo descubráis en la película. Eso sí, os adelanto que buena parte de la gracia está en ver cómo un tipo racional y cuadriculado asiste a la transformación de su cuerpo y de su vida: le crece la barriga, la barba se le vuelve blanca y, aunque no soporta a los renos, no le queda otra que subirse al trineo para repartir los regalos. El título original, The Santa Clause, es por cierto un juego de palabras: clause significa cláusula, y ese pequeño chiste lingüístico resume la esencia de toda la película.

Tim Allen, el Papá Noel más reacio del mundo

El motor de la película es, sin discusión, Tim Allen. Es el actor que se hizo popular en los noventa con la serie Un chapuzas en casa y al que muchos adoran como la voz original de Buzz Lightyear en Toy Story. En ¡Vaya Santa Claus! ofrece lo que mejor se le da: el hombre seco, algo descarado pero buena gente en el fondo, que tiene una réplica para cada situación.

Por eso la película funciona. Con un Papá Noel clásico y siempre sonriente, todo habría resultado empalagoso, pero Allen mantiene la ironía del personaje de principio a fin, de modo que los adultos se lo pasan en grande mientras los niños se quedan con la magia. Ver a Scott Calvin intentando resistirse a los cambios, cada vez más desconcertado y desesperado, es lo más divertido de la película, y el sentido del ritmo de Allen ahí es impecable.

Los secundarios, sin los que no sería lo mismo

Alrededor de Allen trabaja un reparto bien armado. Judge Reinhold como Neal y Wendy Crewson como Laura representan el mundo adulto y con los pies en la tierra, un buen contrapunto a la locura creciente. Eric Lloyd, en el papel de Charlie, es el corazón emocional de la historia, y lo hace sin la sobreactuación tan habitual en los intérpretes infantiles.

Me gusta especialmente el Bernard de David Krumholtz, un personaje que se queda grabado, y también aparece Paige Tamada como la elfa Judy. Larry Brandenburg como el detective Nunzio y Mary Gross como la señorita Daniels completan el elenco. Ningún secundario desentona: cada uno aporta justo lo que hace falta.

La dirección de John Pasquin: modesta, pero da en el blanco

John Pasquin no pretende hacer cine de autor, y la película sale ganando. La dirección es limpia y fácil de seguir, el ritmo resulta cómodo para sus 97 minutos y en ningún momento se atasca de verdad. Las escenas cómicas tienen espacio para respirar y los momentos emotivos no se fuerzan: nadie te arranca la lágrima a la fuerza.

En lo visual, claro, no conviene medirla con la vara de hoy. Los efectos del cine familiar de mediados de los noventa resultan a ratos encantadoramente anticuados, pero, siendo sinceros, en una película navideña eso casi juega a favor. ¡Vaya Santa Claus! es de esas películas cuyo aspecto algo gastado forma parte de su encanto, como una vieja caja de adornos bajo el árbol.

¿Dónde chirría un poco?

No nos pongamos ciegos: también tiene puntos flojos. La estructura de la historia es bastante previsible y sigue el arco de manual del cine familiar, así que no esperéis grandes sorpresas. Algunos chistes huelen mucho al humor de los noventa y hoy no funcionan tan bien como entonces.

También es cierto que la película no profundiza demasiado en los conflictos de los personajes adultos, que quedan más bien apuntados. En una comedia familiar es una decisión comprensible, pero quien busque una capa dramática más seria no la va a encontrar aquí. Con todo, son detalles menores en una película que se sostiene sobre todo por su ambiente y por su protagonista.

¿Por qué la seguimos viendo hoy?

Más de treinta años después de su estreno, la idea de partida sigue sorprendiendo por lo fresca: ¿qué pasaría si la magia se le impusiera a alguien que no tiene nada de mágico? La película habla de la fe, de la familia y del sentido de la Navidad sin ponerse nunca a sermonear. Su mezcla de cinismo y ternura hace que los padres tampoco se aburran en el sofá, algo que en una película familiar vale su peso en oro.

Además, ¡Vaya Santa Claus! pertenece a ese pequeño grupo de películas navideñas en las que las risas y la emoción están más o menos a partes iguales. No es la mejor película que hayas visto nunca, pero te da exactamente lo que le pides en diciembre, con una taza de chocolate caliente en la mano.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Solo en casa (1990), Miracle on 34th Street (1994), Elf (2003), Polar Express (2004)

Preguntas frecuentes

¿De qué trata ¡Vaya Santa Claus!?

Tras un accidente, Scott Calvin se pone el abrigo de Papá Noel y, sin saberlo, firma un contrato: a partir de entonces le toca a él repartir los regalos como Santa Claus.

¿Cuándo se estrenó ¡Vaya Santa Claus! en España?

La película llegó a los cines españoles el 30 de noviembre de 1995.

¿Cuánto dura ¡Vaya Santa Claus!?

La película dura 97 minutos.

¿Quién dirigió ¡Vaya Santa Claus!?

La dirigió John Pasquin.

¿Quién sale en ¡Vaya Santa Claus!?

El protagonista es Tim Allen en el papel de Scott Calvin, junto a Judge Reinhold, Wendy Crewson, Eric Lloyd, David Krumholtz, Larry Brandenburg, Mary Gross y Paige Tamada.

¿Cuál es el título original de ¡Vaya Santa Claus!?

El título original de esta película estadounidense es The Santa Clause.

¿Nos ponemos otra vez este año el abrigo navideño con ¡Vaya Santa Claus!?

Sí, sin dudarlo. ¡Vaya Santa Claus! no es una película revolucionaria, pero está hecha con tanto cariño y tanto humor que apetece recuperarla año tras año. El Papá Noel a regañadientes de Tim Allen es uno de los personajes más entrañables del género, y sus 97 minutos son la medida justa para que los niños no se revuelvan en el sofá y los mayores se rían a gusto. Si buscas una película familiar segura y con buen corazón para estas fiestas, difícilmente encontrarás algo mejor. Eso sí, no te extrañes si este año se cuela por tu chimenea un Papá Noel un poco más raro de lo habitual.

Nota: 7,5/10 · Historia 8 · Interpretación 8 · Dirección 7 · Apartado visual 7 · Música y sonido 7 · Emoción 8