El pez pucheros, crítica: un héroe gruñón, un gran corazón y una búsqueda del tesoro en las profundidades
Tiene algo de liberador que el protagonista de una película infantil esté sencillamente de mal humor y no pida perdón por ello. El pez pucheros parte justo de ahí: un pez cascarrabias pero con un corazón enorme y un dragón de mar incapaz de estarse quieto se ven obligados a emprender viaje juntos. El resultado es una película familiar tierna, colorida y muy bien medida para los más pequeños, que además rara vez aburre a los adultos.
Una animación familiar entrañable y con buen ritmo que no revoluciona el género, pero en la que la pareja formada por el protagonista gruñón y su compañero hiperactivo funciona de maravilla.
Ficha de la película
| Original | The Pout-Pout Fish |
|---|---|
| Dirección | Ricard Cussó, Rio Harrington |
| Género | Películas de animación |
| Duración | 92 min |
| País | Películas estadounidenses, Películas australianas |
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Un barco hundido, un vecino desordenado y una pelea monumental: ¿de qué va?
El señor Pez no es de esos personajes a los que uno abrazaría a la primera. Vive en un barco naufragado en el fondo del mar, valora su tranquilidad por encima de todo y, cuando algo se la estropea, no se molesta en disimularlo. Y ese algo existe, y además no para quieto: Pip, un joven dragón de mar hiperactivo que trata la casa del señor Pez como si fuera un vertedero y no deja de llevarse sus cosas.
El choque entre ambos tiene consecuencias. La discusión se les va tanto de las manos que los dos acaban con su hogar hecho escombros. Ahí arranca de verdad la historia: la pareja forzosa se lanza a una misión en apariencia imposible para encontrar el mítico Shimmer, capaz de conceder el deseo de uno de ellos. Pero no son los únicos que andan detrás del tesoro: alguien más les sigue la pista.
El planteamiento no es nuevo. La road movie de dos opuestos obligados a convivir es una de las recetas más seguras de la animación familiar. Aun así, aquí vuelve a funcionar, porque el conflicto es tangible: no se trata de salvar el mundo, sino de recuperar un hogar, un pequeño reino propio, algo que cualquier niño entiende perfectamente.
De un libro infantil elegido por la revista Time a la gran pantalla
La película se basa en la serie de libros infantiles de Deborah Diesen, iniciada en 2008, que ese mismo año la revista Time incluyó entre los 10 mejores libros infantiles. Es un dato relevante, porque explica por qué el núcleo emocional de la película es tan limpio y sencillo. Los buenos álbumes ilustrados se construyen sobre una emoción básica, y hacer pucheros, estar de morros o pensar ¿por qué me tiene que pasar esto a mí? es algo que reconoce cualquiera, tenga cuatro años o cuarenta.
El reto, claro, es estirar el espíritu de un cuento breve hasta convertirlo en un largometraje. Los responsables lo resuelven con un armazón de cine de aventuras: búsqueda del tesoro, un perseguidor, peligros. Eso hace que la historia resulte algo más genérica de lo que permitiría un material de partida con una voz tan particular, pero a cambio la vuelve mucho más emocionante para los niños.
El señor Pez y Pip: la pareja de la que depende todo
Este tipo de películas se sostienen o se hunden por sus personajes, y aquí, por suerte, el dúo es lo mejor de la función. El mal genio del señor Pez no es maldad, sino una coraza, y la película acierta al hacer que el espectador se ponga de su lado desde el primer minuto. Bajo esa fachada huraña late un corazón enorme, y eso se nota enseguida.
Pip es el contrapunto: nervio, curiosidad y ningún sentido de los límites. Aporta la mayor parte del humor, y probablemente los más pequeños se identificarán con él, porque ¿quién no ha sentido que los mayores siempre refunfuñan justo cuando uno se lo está pasando mejor? La dinámica entre los dos resulta divertida y deja su enseñanza sin ponerse a sermonear.
- Lo bueno: el contraste entre los dos protagonistas se entiende al instante, y el humor que nace de sus roces no resulta forzado.
- Lo mejorable: los secundarios y la trama del perseguidor quedan bastante por debajo de la pareja central.
El mundo submarino de Ricard Cussó y Rio Harrington
La película está dirigida por Ricard Cussó y Rio Harrington, en una coproducción entre Estados Unidos y Australia. El fondo del mar es un viejo favorito de la animación, y con razón: la luz, el color y ese movimiento flotante son herramientas con las que los animadores pueden lucirse. El pez pucheros no compite con los presupuestos de los grandes estudios, pero lo compensa con habilidad gracias a unos personajes con mucha personalidad y una paleta de colores muy viva.
El ritmo es ágil y sus 92 minutos resultan ideales para el público más joven: no hay bajones ni rodeos innecesarios, y la aventura avanza sin parar. Con ojos de adulto se nota a ratos que la trama toma curvas muy conocidas, pero en una película familiar pensada para niños eso funciona más como red de seguridad que como defecto.
¿Dónde se le acaba el impulso?
Su mayor debilidad es que no se atreve a ser tan rara como su protagonista. Una historia sobre un pez enfurruñado daba pie a un humor algo más ácido y personal, pero la película prefiere apoyarse en las fórmulas de siempre de la animación familiar. La búsqueda del tesoro, el misterioso perseguidor, los rivales que acaban limando asperezas durante la aventura: todo le sonará a quien haya visto unas cuantas películas parecidas.
La música y el diseño sonoro cumplen, pero no se quedan especialmente en la cabeza. Falta esa canción que los niños tararean durante semanas de camino a casa, y en una película así es una oportunidad perdida.
Aunque, siendo justos, esto es buscarle tres pies al gato desde la butaca del adulto. Su público natural, los niños de primaria y los algo mayores, seguramente busca justo este tipo de aventura segura, colorida y tierna.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para familias con niños en edad escolar que buscan una aventura submarina simpática y de ritmo ágil, y para quienes disfrutaron de los libros de Deborah Diesen.
- Mejor sáltala si: Para adultos que vayan sin niños esperando una animación atrevida e innovadora, porque esta película prefiere las recetas seguras.
Si te gusta, mira también: Buscando a Nemo (2003), Buscando a Dory (2016), El espantatiburones (2004), A Turtle's Tale: Sammy's Adventures (2010)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata El pez pucheros?
Por culpa de una pelea entre el gruñón señor Pez y Pip, un dragón de mar hiperactivo, los dos se quedan sin hogar, así que emprenden juntos la búsqueda del mítico Shimmer, que puede conceder el deseo de uno de ellos, mientras alguien más les sigue la pista.
¿Cuánto dura El pez pucheros?
La película dura 92 minutos.
¿En qué libro se basa El pez pucheros?
En la serie de libros infantiles de Deborah Diesen, iniciada en 2008, que ese mismo año la revista Time eligió entre los 10 mejores libros infantiles.
¿Quién dirige El pez pucheros?
La dirigen Ricard Cussó y Rio Harrington, en una coproducción entre Estados Unidos y Australia.
¿Merece la pena sumergirse con el señor Pez una tarde de domingo?
Si buscas un plan con niños pequeños, sí. El pez pucheros no va a ser el gran hito de la animación de la década, pero tampoco lo pretende. Un protagonista gruñón y entrañable, un compañero agotador pero adorable y una aventura en busca de un tesoro en el fondo del mar: con eso basta y sobra para una buena sesión de cine en familia. Lo más bonito es su mensaje sencillo, que detrás del mal humor también puede haber un gran corazón, algo que un niño entiende tan bien como el padre o la madre que se sienta a su lado y que, de vez en cuando, también pone morros. Un notable sólido y honesto, con puntos extra para los más pequeños.
