Seven, crítica: el infierno lluvioso de Fincher sigue calando hasta los huesos treinta años después
Hay películas que ves y hay películas que, después, se quedan semanas mirándote a ti. Seven pertenece a las segundas: el thriller de David Fincher, que llegó a los cines españoles en enero de 1996, no busca el susto fácil, sino que se te mete dentro poco a poco, con método. Treinta años después sigue igual de húmeda, oscura e implacable que en su primera proyección.
Seven es una de las cimas del thriller de asesinos en serie, muy por encima de la media en atmósfera, interpretaciones y valentía.
Ficha de la película
| Original | Se7en |
|---|---|
| Estreno en España | 11/01/1996 |
| Dirección | David Fincher |
| Reparto | Morgan Freeman, Brad Pitt, Gwyneth Paltrow, John Cassini, Peter Crombie, Reg E. Cathey |
| Género | Películas de crimen, Películas de misterio, Thrillers |
| Duración | 122 min |
| Calificación | 18 |
| País | Películas estadounidenses |
Siete pecados, una ciudad, dos policías: ¿de qué va sin spoilers?
El punto de partida es sencillo, como en los mejores thrillers. En una jungla de hormigón gris, desolada y eternamente empapada, un asesino en serie va sumando víctimas, y no de cualquier manera: sigue la lista de los siete pecados capitales. Cada crimen es un punto más de esa lista, un mensaje enfermizo para quienes le siguen la pista.
Y quienes le siguen la pista son dos hombres muy distintos. William Somerset es un detective sereno y sabio a punto de jubilarse, que ya lo ha visto todo y está algo cansado de lo que ha visto. David Mills es un recién llegado impaciente e impulsivo, que todavía cree que el mundo se arregla a base de puños y empuje. Su misión es detener el plan del asesino antes de que la lista llegue a su fin.
No conviene saber nada más. Seven es de esas películas que se disfrutan mejor sin haber leído una línea sobre ellas, así que si hasta ahora has logrado esquivar los detalles, conserva esa suerte.
Freeman y Pitt: el sabio agotado y el chaval con la sangre caliente
La pareja de policías dispares es materia prima del cine policiaco de Hollywood desde los ochenta, pero aquí no queda nada ligero ni gracioso de esa fórmula. El Somerset de Morgan Freeman es la brújula moral de la película: un hombre callado, meticuloso, de los que frecuentan bibliotecas, con el desgaste presente en cada gesto. La voz y la calma de Freeman ya otorgan autoridad a todo lo que dice, y en este papel esa autoridad madura hasta convertirse en una sabiduría amarga y desencantada.
Brad Pitt es, como Mills, el contrapunto perfecto. Nervioso, ruidoso, a menudo antipático, y precisamente por eso creíble. Pitt no intenta pulir al personaje para hacerlo querible: deja que su impaciencia y su rabia resulten a veces incómodas. El roce entre ambos es el motor humano de la película, dos visiones del mundo que chocan en mitad de un caso que pone a prueba a los dos.
Merece mención aparte Gwyneth Paltrow, que como Tracy, la mujer de Mills, tiene poco tiempo en pantalla y aun así aporta la calidez y la fragilidad sin las cuales todo sería un frío acertijo. En los secundarios, el capitán de policía de R. Lee Ermey, los forenses de Reg E. Cathey y Peter Crombie, y los agentes de John Cassini y Daniel Zacapa suman su granito de arena a ese ambiente institucional cansado y cínico en el que transcurre la investigación.
David Fincher, el hombre que convirtió la oscuridad en estilo
Seven es la película que nos descubrió quién era realmente David Fincher. Hoy sabemos que el director de El club de la lucha, Zodiac o Perdida es uno de los maestros más precisos del thriller moderno, pero su sello ya está aquí completamente formado. Cada fotograma está controlado, cada sombra en su sitio, y la cámara nunca se precipita. Fincher no apuesta por el impacto, sino por la presión que se va acumulando.
Su gran truco es que muchas veces no muestra lo peor, solo sus huellas. La imaginación del espectador hace el resto, y siempre resulta más terrible que cualquier cosa que pudiera ver en pantalla. Por eso la película es a la vez contenida y asfixiante hasta lo insoportable. No es terror sangriento, es una prensa psicológica que aprieta durante dos horas.
Lluvia, óxido y moho: la ciudad como tercer protagonista
Si alguien me pregunta cómo es Seven, lo primero que respondo siempre es que es húmeda. Llueve casi sin parar, los pisos huelen a cerrado, la luz de las lámparas tiene un amarillo enfermizo y las paredes están cubiertas de óxido y mugre. La ciudad no es un decorado, es un estado: un lugar donde la podredumbre no es la excepción, sino parte del aire que se respira. En ese ambiente, el desencanto de Somerset y las ideas del asesino parecen perfectamente lógicos, y eso es lo que da verdadero miedo.
El sonido trabaja en la misma dirección. Los ruidos, las sirenas lejanas, el repiqueteo constante de la lluvia y una música inquietante que aparece con cuentagotas sirven para que nunca te sientas a salvo. Sobre los créditos iniciales podrían escribirse estudios enteros: ya en los primeros minutos dejan claro que aquí algo va muy mal.
Dónde chirría y por qué no importa
Por honestidad busco los puntos débiles, y alguno hay. Mills es a veces tan exaltado que cuesta creer que alguien así pueda dedicarse a la investigación. El ritmo decae un poco en la parte central, cuando los pasos rutinarios de la pesquisa toman el protagonismo. Y quien espere acción trepidante saldrá decepcionado, porque esta película prefiere conversar, observar y esperar.
Pero casi todos estos defectos son la cara oculta de sus virtudes. La lentitud es el precio de la atmósfera, y los excesos de Mills son necesarios para que el choque entre los dos detectives sea real. Seven no quiere gustar a todo el mundo, y precisamente por eso se convirtió en un clásico. Pocas películas de estudio se atreven a ser tan sombrías y tan fieles a su propio mundo sin concesiones.
Sobre adónde conduce todo esto, no diré ni una palabra. Solo esto: es de esas películas de las que, cuando terminan los créditos, tardas un buen rato en poder hablar.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan del cine negro y psicológico y no se asustan si una película les deja mal cuerpo durante días. Imprescindible para los seguidores de Fincher y para quien colecciona los clásicos del género.
- Mejor sáltala si: Quien busque un entretenimiento ligero para la noche o lleve mal los temas crueles y opresivos, mejor que elija otra cosa. Para niños, de ninguna manera.
Si te gusta, mira también: El silencio de los corderos (1991), Zodiac (2007), Prisioneros (2013), Memories of Murder (2003), El club de la lucha (1999)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Seven?
Dos detectives, Somerset, a punto de jubilarse, y Mills, un recién llegado impulsivo, persiguen a un asesino en serie que elige a sus víctimas siguiendo la lista de los siete pecados capitales.
¿Cuánto dura Seven?
La película dura 122 minutos.
¿Cuándo se estrenó Seven en España?
Seven llegó a los cines españoles el 11 de enero de 1996.
¿Quién dirigió Seven?
La película la dirigió David Fincher.
¿Cuál es el título original de Seven?
El título original es Se7en.
¿Quiénes son los protagonistas de Seven?
Morgan Freeman (Somerset), Brad Pitt (Mills) y Gwyneth Paltrow (Tracy).
¿Aguantarás otra vez la lluvia de Seven?
Si todavía no la has visto, te envidio, porque la primera vez con Seven es una experiencia que no se puede repetir. Y si ya la viste, merece la pena volver a ella: en el segundo visionado te fijas en lo minuciosamente que Fincher construye la presión y en la delicadeza con la que Freeman y Pitt trabajan la relación entre los dos detectives. No es simplemente un buen thriller policiaco, es una de las varas de medir del género, con la que seguimos comparando cualquier película de asesinos en serie. Prepárate algo fuerte, apaga la luz y no cuentes con levantarte del sofá de buen humor.
