Gatto, crítica anticipada: Enrico Casarosa vuelve a contar historias y nosotros ya estamos ronroneando
Hay directores a los que basta con ver su nombre en el cartel para echar mano del pañuelo. Enrico Casarosa es uno de ellos, y por eso el estreno de Gatto en España, el 5 de marzo de 2027, ya está marcado en rojo en mi calendario. Esto es una crítica anticipada: nadie ha visto todavía la película, pero con los ingredientes que conocemos hay tela de sobra para hablar.
Si Casarosa mantiene el nivel, Gatto puede ser una de las películas de animación más cálidas y entrañables de la primavera de 2027.
Ficha de la película
| Estreno en España | 05/03/2027 |
|---|---|
| Dirección | Enrico Casarosa |
| Género | Películas de animación |
| País | Películas estadounidenses, Películas japonesas |
Un gato en el título y ya tenemos toda nuestra atención
Gatto significa gato en italiano, y cuesta imaginar un título más sencillo y simpático para una película de animación. Enseguida evoca algo mediterráneo, soleado y un punto nostálgico, que además encaja como un guante con su director. De qué irá exactamente la película no lo sé con la información disponible, y no pienso inventarme nada. Lo que sí está claro: es una película de animación, una coproducción entre Estados Unidos y Japón, y llegará a los cines españoles el 5 de marzo de 2027.
Siendo sincero, con eso ya me basta para revolverme en la butaca. Un título gatuno, un autor cuyo estilo me encanta y un respaldo internacional que une a las dos grandes potencias de la animación. No es mal punto de partida.
Enrico Casarosa: el director capaz de animar el verano
La mayoría conocerá a Casarosa por Luca, que para mí es una de las películas de animación más infravaloradas de los últimos años. No pretendía salvar el mundo ni levantar una mitología de veinte capas: simplemente contaba una amistad, con una ligereza y una calidez que te dejaban días con ganas de tomarte un helado frente al mar. Antes ya había demostrado con el cortometraje La Luna que en pocos minutos, sin diálogos, solo con imágenes y atmósfera, era capaz de hacer magia.
Su gran virtud, creo, es que no le asustan las historias pequeñas y personales. En su cine lo importante son los gestos, el ritmo y los colores, no los chistes a gritos. Y eso, en una época en la que la mayoría de la animación de gran estudio va pasada de revoluciones, habla demasiado y está atiborrada, resulta de lo más refrescante. Si Gatto conserva esa sensibilidad, no tendremos otra película familiar de cadena de montaje, sino algo mucho más personal.
Estados Unidos y Japón en la misma pantalla: ¿qué puede salir de esta pareja?
En la lista de países productores, junto a Estados Unidos aparece Japón, y eso me hizo levantar la ceja al instante. La tradición de la animación japonesa, basta pensar en las películas de Hayao Miyazaki, cuenta con un tempo y una sensibilidad muy distintos a los de la escuela de Hollywood. Allí el silencio, la espera y la belleza de los momentos cotidianos importan tanto como la propia trama.
De Casarosa se ha dicho muchas veces que la animación japonesa le ha influido mucho, y en algunas secuencias de Luca creo que se notaba. Qué supondrá en la práctica la participación japonesa en Gatto, no lo sé. Pero si llega aunque sea una pizca de esa magia serena y contemplativa que define al mejor anime, aquí puede salir una mezcla muy especial. Yo, en secreto, cruzo los dedos.
Por qué ya confío en ella
Repasemos qué juega a favor de Gatto antes incluso de haber visto un solo fotograma en el cine:
- El sello del director. Por sus trabajos anteriores, lo probable es que la película quiera llegar más por el corazón que por el volumen.
- El gato como protagonista. La historia de la animación está llena de gatos memorables, y el felino como personaje es a la vez gracioso, misterioso y adorable. Pocas veces hay una materia prima tan agradecida.
- Las posibilidades visuales. El movimiento de un gato, su elegancia, su pereza y sus arranques repentinos son el sueño de cualquier animador. De ahí pueden salir secuencias preciosas y juguetonas.
- El respaldo internacional. La colaboración entre Estados Unidos y Japón puede traer un estilo más fresco y menos previsible.
De ahí también la nota alta que espero en el apartado visual: Casarosa nunca ha decepcionado en lo visual, y no veo por qué iba a empezar ahora.
¿Dónde puede patinar la zarpa?
Claro que no sería honesto si me limitara a deshacerme en elogios. Hay algunos riesgos para los que conviene estar preparado.
El primero es que la dulzura de Casarosa puede deslizarse fácilmente hacia la tibieza. A Luca también se le reprochó ser demasiado pequeña, demasiado sencilla, demasiado segura. Yo no lo sentí como una debilidad, pero entiendo a quien espera más en juego y más drama de una película de cine. Si Gatto va por ese camino, habrá a quien se le quede corta.
El segundo riesgo está en las coproducciones: el encuentro de dos culturas cinematográficas distintas es emocionante, pero si la mezcla no está bien hecha, el resultado no acaba siendo de nadie. Un poco demasiado americana para los fans japoneses, un poco demasiado lenta para quien está acostumbrado al ritmo de Hollywood. Ese peligro siempre planea sobre este tipo de proyectos.
Y, por último, la gran incógnita: de la historia en sí apenas sabemos nada por ahora. Por eso mi nota para el guion es más prudente. Puede que sea un cuento maravilloso y profundo, o puede que se quede en una anécdota bonita pero olvidable. Eso solo lo resolverá el estreno.
¿Qué puede esperar el espectador en marzo?
Si me guío por la trayectoria del director, lo más probable es que no nos espere una película familiar saturada de acción y chistes en ráfaga, sino una película de animación atmosférica, emotiva y visualmente rica. De esas que se disfrutan de niño, pero quizá aún más de adulto, porque sus capas más finas solo se abren de verdad cuando uno ya ha dejado atrás unos cuantos veranos.
Si acierto o no, lo sabremos el 5 de marzo de 2027. Mientras tanto, a quien no la haya visto le recomiendo Luca, porque es la mejor muestra de cómo entiende Casarosa el cine de animación. Y para quien llegue desde la animación japonesa, Gatto puede ser una auténtica curiosidad: ¿cuánto de esa tradición sobrevivirá en una coproducción internacional?
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutaron con Luca, adoran la animación cálida y con atmósfera o tienen curiosidad por ver qué sale de una película de animación hecha entre Estados Unidos y Japón. Y, por supuesto, para cualquier amante de los gatos.
- Mejor sáltala si: Para quienes buscan una aventura animada trepidante, centrada en la acción y con mucho en juego, porque Casarosa hasta ahora se ha inclinado por una forma de contar más tranquila y delicada.
Si te gusta, mira también: Luca (2021), El viaje de Chihiro (2001), Porco Rosso (1992), Flow, un mundo que salvar (2024), Coco (2017)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se estrena Gatto en los cines de España?
Gatto llega a los cines españoles el 5 de marzo de 2027.
¿Quién dirige Gatto?
La dirige Enrico Casarosa, a quien muchos conocerán por la película de animación Luca.
¿De qué género es Gatto?
Gatto es una película de animación.
¿De qué país es Gatto?
Es una coproducción entre Estados Unidos y Japón.
¿Qué significa el título Gatto?
Gatto es una palabra italiana que significa gato.
¿Merece la pena marcar ya el 5 de marzo en el calendario?
Yo creo que sí. Alrededor de Gatto hay por ahora más interrogantes que respuestas, pero el nombre del director y su peculiar origen entre Estados Unidos y Japón bastan para tomársela en serio. Casarosa siempre ha demostrado que en las historias pequeñas caben emociones enormes, y si vuelve a conseguirlo, Gatto será una de esas películas que recordaremos con una sonrisa dentro de muchos años. Mi valoración esperada es prudentemente alta: no prometo milagros, pero me encantaría poder redondearla al alza sin miedo después del estreno.
