Crítica de Spider-Man 3: cuando en la vida de un héroe caben demasiados villanos
Tres villanos, dos amores, un traje negro y una sola película: Spider-Man 3 intenta abarcar justo lo que no se puede abarcar. El cierre de la trilogía de Sam Raimi se presentaba en 2007 como el gran acontecimiento cinematográfico del año, y hoy es más bien uno de los ejemplos más reveladores de lo que ocurre cuando un estudio lo quiere todo a la vez. Aun así, tiene algo que nos hace volver a ella una y otra vez.
Un cierre lleno de corazón y espectacular, pero dolorosamente abarrotado, que en sus mejores momentos nos recuerda por qué nos enamoramos del Spider-Man de Raimi.
Ficha de la película
| Estreno en España | 23/08/2007 |
|---|---|
| Dirección | Sam Raimi |
| Reparto | Tobey Maguire, Kirsten Dunst, James Franco, Thomas Haden Church, Topher Grace, Bryce Dallas Howard |
| Género | Películas de acción, Películas de aventuras, Películas de ciencia ficción |
| Duración | 139 min |
| Calificación | 7 |
| País | Películas estadounidenses |
¿De qué va? La peor semana de Spider-Man
La vida de Peter Parker nunca ha sido fácil, pero en esta tercera entrega los problemas le llegan literalmente desde todas partes. Dos enemigos con poderes extraordinarios, Venom y el Hombre de Arena, unen fuerzas contra él, mientras su viejo amigo Harry Osborn sigue tramando su venganza enfundado en el antiguo traje del Duende Verde. Por si fuera poco, durante una de sus aventuras una extraña sustancia negra impregna el traje de Spider-Man y acaba transformando también su cuerpo.
Tampoco hay tregua en lo personal: Peter quiere serle fiel a Mary Jane, pero aparece una preciosa chica rubia, la hija del capitán de policía, y no sabe muy bien cómo gestionar sus coqueteos. El menú está completo: un preso fugado, un fotógrafo entrometido, un amigo resentido y una sustancia alienígena. ¿Tantas tramas en una sola película? Pues sí, y eso será a la vez su bendición y su condena.
Un reparto impecable sobre el papel
Tobey Maguire se pone por tercera vez en la piel de Peter Parker y sigue siendo el Spider-Man más entrañable y torpe que hemos visto en una pantalla de cine. Su gran baza es que su Peter nunca resulta guay: es un chaval con buenas intenciones al que el peso del mundo se le resbala constantemente de los hombros. Aquí, sin embargo, la sustancia negra le obliga a mostrar otra cara, y el resultado divide: hay quien lo adora y hay quien todavía hoy lo cita en forma de meme.
La Mary Jane de Kirsten Dunst queda esta vez algo relegada, y es una pena, porque la química entre ambos era uno de los pilares de la trilogía. James Franco, en cambio, por fin puede lucirse como Harry, y en su arco está la mayor carga emocional de la película. El Flint Marko de Thomas Haden Church es un personaje sorprendentemente humano y contenido, capaz de decir más con una mirada que otros villanos con monólogos enteros.
Topher Grace como Eddie Brock es la elección más discutida: el papel encaja mejor con su energía ligera y ladina que con el Venom mastodóntico de los cómics. Bryce Dallas Howard está estupenda como Gwen Stacy, aunque apenas tiene tiempo en pantalla. Y, por supuesto, ahí están Rosemary Harris como la tía May, la brújula moral de la película, y J.K. Simmons como J. Jonah Jameson, que se come todas sus escenas. Su Jameson es tan perfecto que desde entonces nadie es capaz de imaginar al personaje de otra manera.
Sam Raimi y demasiadas manos en la cocina
Sam Raimi dejó a lo largo de toda la trilogía el sello que ya conocíamos de las películas de Posesión infernal: una cámara que disfruta con lo grotesco, los zooms repentinos y la exageración de viñeta. Spider-Man y, sobre todo, Spider-Man 2 funcionaban tan bien porque Raimi se atrevía a ser sentimental, cursi y sincero al mismo tiempo. En esta tercera parte ese tono sigue ahí, pero se pierde entre tantas líneas argumentales.
Pese a sus 139 minutos, se nota que la película no tiene tiempo para nada. Cada uno de los tres villanos habría merecido su propia película, y aquí tienen que repartirse la atención. El resultado es como un banquete enorme en el que de cada plato solo pruebas un bocado y, cuando empiezas a saborearlo, ya te están sirviendo el siguiente.
Lo que sigue funcionando hoy
- Los efectos del Hombre de Arena: la figura que se forma a partir de la arena luce preciosa todavía hoy y es, técnicamente, lo mejor de la película.
- El arco de Harry: la amistad entre Franco y Maguire regala los momentos más dolorosos y más bonitos del filme.
- J.K. Simmons: cada segundo suyo vale oro, y el humor descansa casi por completo sobre sus hombros.
- La idea del traje negro: que salga a la superficie el lado oscuro del propio Peter es un tema potente, aunque la ejecución a veces renquee.
- El corazón: el Spider-Man de Raimi nunca es cínico. Cree en el perdón y en la responsabilidad, y eso hoy resulta casi refrescante.
Donde se rompe la telaraña
El mayor problema es Venom. Los fans llevaban años esperando verlo en pantalla, y el resultado parece más un añadido de última hora que una parte orgánica de la película. El personaje tiene poco tiempo y nunca llega a dar miedo de verdad.
La trama romántica también va sobrecargada. El triángulo entre Mary Jane, Gwen y Peter daría para un drama romántico independiente, pero aquí a menudo funciona solo como motor forzado de la historia. Y el tono va a trompicones: en un momento estamos ante una tragedia sobrecogedora y al siguiente ante una comedia que roza la autoparodia. A Raimi siempre le gustó mezclar ambas cosas, pero esta vez la receta no cuaja.
Conviene tenerlo en cuenta si se piensa ver con niños pequeños: el tono más oscuro y algunas escenas de acción no son lo más adecuado para los más jóvenes.
¿Qué lugar ocupa hoy en la trilogía?
Con los años, Spider-Man 3 ocupa un lugar curioso en la historia del cine. Durante mucho tiempo fue el ejemplo de manual de un cierre de trilogía fallido, y luego la nostalgia y la cultura del meme la elevaron casi a película de culto. Hoy muchos la ven con cariño, precisamente con todos sus defectos. Lo que está claro es que ninguna película posterior de Spider-Man ha logrado copiar ese entusiasmo sincero y algo ingenuo que aportaron juntos Raimi y Maguire.
Si te gustan las dos primeras entregas, tienes que verla, porque cierra la historia del trío formado por Peter, MJ y Harry, y esos momentos emocionales compensan el atasco.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutaron de las dos primeras películas de Spider-Man de Raimi y quieren ver cómo termina la historia de Peter, Mary Jane y Harry. Imprescindible para los amantes del cine de superhéroes espectacular y de la vieja escuela.
- Mejor sáltala si: Quien busque una trama ajustada y coherente, o quien vaya a verla solo por Venom, saldrá decepcionado. Tampoco es la mejor opción para niños pequeños por su tono más oscuro.
Si te gusta, mira también: Spider-Man (2002), Spider-Man 2 (2004), The Amazing Spider-Man (2012), Spider-Man: No Way Home (2021), Batman Begins (2005)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se estrenó Spider-Man 3 en España?
La película se estrenó en los cines españoles el 23 de agosto de 2007.
¿Cuánto dura Spider-Man 3?
La película dura 139 minutos.
¿Quién dirigió Spider-Man 3?
La dirigió Sam Raimi, responsable también de las dos películas anteriores de Spider-Man.
¿Quiénes son los villanos de Spider-Man 3?
Venom (Topher Grace) y el Hombre de Arena (Thomas Haden Church) se alían contra Spider-Man, mientras Harry Osborn (James Franco) prepara su venganza con el antiguo traje del Duende Verde.
¿Quién interpreta a Gwen Stacy en Spider-Man 3?
Gwen Stacy está interpretada por Bryce Dallas Howard.
¿Merece la pena volver a ponerse hoy el traje negro?
Sí, pero sabiendo a lo que vas. Spider-Man 3 no es la cima de la trilogía; ese título sigue siendo de la segunda parte. Es una película abarrotada, irregular y a ratos torpe hasta la vergüenza ajena, pero de la que aún desborda ese cariño que hizo tan especial al Spider-Man de Raimi. Vela por el Hombre de Arena, por Harry, por J.K. Simmons y para cerrar la historia que empezaste en 2002. Eso sí, no esperes que les haga justicia a sus tres villanos: ninguna película habría sido capaz.
