Kinoster
ES ▾

Crítica previa al estreno · En cines desde el 28/10/2026

Back to the Beginning: La despedida de Ozzy, crítica previa: el último gran adiós del heavy metal en la gran pantalla

Películas estadounidensesDocumentalesMusicalesPelículas de conciertos

Hay conciertos de los que se habla durante décadas y otros después de los cuales nada vuelve a ser igual. Back to the Beginning: La despedida de Ozzy llega a los cines españoles el 28 de octubre, y si consigue transmitir aunque sea la mitad de lo que promete su título, en las salas se van a acabar los pañuelos. Esta es una crítica previa de una película que, como fan, resulta casi imposible esperar con calma.

8,5/10
Nota esperada
Sobre el papel puede ser uno de los momentos cinematográficos más importantes del heavy metal, y aunque todavía queda mucho por ver en cuanto a la ejecución documental, para los fans se perfila como una cita obligada.
Historia
8
Interpretación
8
Dirección
7
Apartado visual
8
Música y sonido
10
Emoción
10

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

OriginalBack to the Beginning: Ozzy's Final Bow
Estreno en España28/10/2026
DirecciónTim Van Someren, Ben Wainwright-Pearce
GéneroDocumentales, Musicales
Calificación18
PaísPelículas estadounidenses

De vuelta al lugar donde empezó todo

El título no es casual, y cualquiera que haya seguido mínimamente la actualidad del rock en los últimos años sabe perfectamente a qué se refiere. Back to the Beginning fue el nombre del concierto de despedida celebrado en Birmingham en el verano de 2025, en el que Ozzy Osbourne y la formación original de Black Sabbath se subieron por última vez a un escenario en la ciudad donde arrancó toda su historia. Pocas semanas después Ozzy falleció, y aquella noche adquirió de repente un peso muy distinto: ya no era solo un concierto de despedida, sino el cierre real de toda una trayectoria.

Por ahora no tenemos información oficial detallada sobre el contenido o la estructura de la película, así que no voy a fingir que sé cuántas canciones incluirá, quién aparecerá hablando o cuánto material entre bastidores veremos. Lo que sí sabemos es que se trata de un documental musical, de producción estadounidense, firmado por dos directores, Tim Van Someren y Ben Wainwright-Pearce, y que se estrena el 28 de octubre. Viendo el título, cuesta imaginar que el centro de todo no sea aquella noche y el camino que llevó hasta ella.

¿Por qué duele y a la vez es tan bonito?

Seamos sinceros: es muy difícil esperar una película así con mirada puramente profesional. Ozzy no era simplemente un cantante, sino un personaje que de alguna manera se coló en la cultura popular de casi todas las generaciones del último medio siglo. Para quien creció en los setenta, Ozzy son los riffs de Paranoid y de Iron Man. Para quien llegó después, los éxitos de su carrera en solitario. Y para quien veía la tele a principios de los dos mil, un padre de familia algo despistado pero entrañable en su propio reality.

Y esta película, al menos por su título y por el momento en que llega, concentra todo eso en un único punto. Un hombre que llevaba años arrastrando graves problemas de salud y que, aun así, sale una vez más ante el público de su ciudad natal. Si los directores saben tratar este material, no tendremos una simple grabación de concierto, sino una despedida de la que el espectador también puede formar parte. Es exactamente lo que espero, y confieso que también me da un poco de miedo.

El legado de Black Sabbath: sin ellos no hay metal

No es ninguna exageración decirlo: sin Black Sabbath, el heavy metal tal y como lo conocemos hoy sencillamente no existiría. El cuarteto de Birmingham, Ozzy Osbourne, Tony Iommi, Geezer Butler y Bill Ward, dio con un sonido a finales de los sesenta que era más pesado, más oscuro y más amenazante que cualquier cosa que sonara entonces en la radio. Los riffs desafinados de Iommi, el bajo y las letras de Butler, la batería jazzística pero brutal de Ward y la voz fantasmal e inconfundible de Ozzy formaron juntos la receta de la que luego bebieron miles de bandas.

Por eso lo que está en juego en un documental así es mucho más que en un concierto filmado cualquiera. No se despide solo una banda: todo un género puede mirarse cara a cara con su propio origen. Si la película logra transmitir ese peso, incluso quienes nunca han escuchado un disco de Sabbath podrán entender por qué todo esto fue tan grande.

La tarea de los directores: no estropearlo

Tim Van Someren y Ben Wainwright-Pearce están en una posición bastante peculiar. Por un lado, el material con el que trabajan funciona casi solo: ante un momento histórico así, hasta la grabación en bruto pone la piel de gallina. Pero precisamente por eso es fácil equivocarse. Un documental musical puede torcerse en dos direcciones: o resulta demasiado aséptico y se limita a encadenar canciones, o se vuelve demasiado solemne y cada dos minutos le recuerda al espectador que toca llorar.

Lo que me gustaría ver es una película que deje respirar a la música. Los mejores conciertos filmados, como el clásico de Talking Heads Stop Making Sense o El último vals de Scorsese, son grandes justamente porque el director no intenta ser más listo que los músicos. Un buen montaje, una cara bien captada, una mirada entre dos viejos compañeros dicen más que cualquier narración. Si los dos directores lo entienden, lo tienen ganado.

¿Dónde puede estar el riesgo?

No sería justo limitarme a deshacerme en elogios, así que vamos también con los temores.

Ninguno de estos riesgos es fatal, pero los tres pueden influir mucho en que la película se quede en un bonito recuerdo o se convierta en algo que volvamos a ver dentro de años.

¿En el cine o en casa? Para mí no hay duda

Hay películas que uno puede esperar tranquilamente a ver en casa. Esta no es una de ellas. Una experiencia de concierto, sobre todo una de semejante peso, pide pantalla grande y altavoces potentes. Quien haya estado alguna vez en un estadio cuando arranca un riff y decenas de miles de personas gritan a la vez sabe que eso no se vive desde el sofá. El cine, al menos, puede devolver una parte.

Y hay además un aspecto colectivo. Una película así se disfruta con gente que quería a Ozzy tanto como tú. No me sorprendería que en las proyecciones el público aplaudiera, cantara o simplemente se quedara en silencio durante los créditos. Ese duelo y esa celebración compartidos son algo que ninguna plataforma de streaming podrá sustituir.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Stop Making Sense (1984), El último vals (1978), Metallica: Some Kind of Monster (2004), This Is Spinal Tap (1984), Bohemian Rhapsody (2018)

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se estrena Back to the Beginning: La despedida de Ozzy en España?

La película llega a los cines españoles el 28 de octubre de 2026.

¿De qué género es Back to the Beginning: La despedida de Ozzy?

Es un documental musical, es decir, no una película de ficción, sino una obra sobre una banda y unos músicos reales.

¿Quién dirige Back to the Beginning: La despedida de Ozzy?

La película está dirigida por Tim Van Someren y Ben Wainwright-Pearce.

¿De qué país es la película?

Back to the Beginning: La despedida de Ozzy es una producción estadounidense.

¿Estarás en la última noche de Ozzy?

Pocas veces espera uno una película no por curiosidad por saber cómo acaba, sino simplemente porque quiere estar allí. Back to the Beginning: La despedida de Ozzy es exactamente eso. Mi valoración prevista es alta, y buena parte de ella se debe a la fuerza del material, no al mérito de los directores, al menos por ahora. Lo que Tim Van Someren y Ben Wainwright-Pearce sean capaces de aportar no lo sabremos hasta después del 28 de octubre. Por mi parte, ya sé que voy a comprar la entrada, y también que no saldré de la sala con los ojos secos. Si alguna vez has subido el volumen de Paranoid en el coche, creo que tú también estarás allí.

Nota esperada: 8,5/10 · Historia 8 · Interpretación 8 · Dirección 7 · Apartado visual 8 · Música y sonido 10 · Emoción 10