Crítica de El justiciero: Bruce Willis cambia el bisturí por la pistola, pero este remake no da en el blanco
Llega un momento en que a una historia clásica de justicia por mano propia no le basta con quitarle el polvo: también habría que contar algo nuevo con ella. El justiciero, la versión de Eli Roth de 2018, tropieza justo ahí. La premisa de Death Wish sigue teniendo pegada y Bruce Willis sigue siendo Bruce Willis, pero la película no sabe muy bien qué hacer con ninguno de los dos. Es dura, sangrienta y por momentos muy entretenida, aunque al final deja más un encogimiento de hombros que un puño apretado.
Una serie B de acción correcta y sangrienta, con un Bruce Willis cansado y sin valor para cargar de verdad con el peso de su propio tema.
Ficha de la película
| Original | Death Wish |
|---|---|
| Estreno en España | 29/03/2018 |
| Dirección | Eli Roth |
| Reparto | Bruce Willis, Vincent D'Onofrio, Dean Norris, Elisabeth Shue, Camila Morrone, Beau Knapp |
| Género | Películas de acción, Thrillers policiacos, Thrillers, Dramas |
| Duración | 107 min |
| Calificación | 16 |
| País | Películas estadounidenses |
¿Dónde ver El justiciero?
| En suscripción | |
|---|---|
| Gratis | |
| En alquiler | |
| En compra |
¿De qué va El justiciero? (sin spoilers)
El doctor Paul Kersey es cirujano en Chicago y hasta ahora solo conocía la violencia callejera desde el otro lado de la mesa de operaciones. Cada día le llegan víctimas con heridas de bala y de arma blanca, y él cumple con su trabajo: cose, repara, salva vidas y luego vuelve a casa con su familia, en las afueras. Esa distancia segura se desvanece en una sola noche, cuando su mujer, Lucy, y su hija, Jordan, sufren un ataque brutal en su propia casa.
La policía está desbordada, el caso es uno más entre cientos, y Paul empieza a ver con claridad que, si él no hace nada, nadie lo hará. Ahí arranca el camino oscuro: el hombre que cura sale en busca de los culpables para impartir justicia con sus propias manos. Ese es el planteamiento y, sinceramente, no conviene saber mucho más de antemano, aunque la película tampoco guarda demasiadas sorpresas para quien haya visto alguna vez una cinta de venganza.
Bruce Willis, el cirujano huraño
Durante décadas, el nombre de Bruce Willis garantizaba ver en pantalla a alguien que, cansado pero inquebrantable, ponía orden. Desde el John McClane de Jungla de cristal sabemos que pocos interpretan mejor que él al tipo corriente que está en el lugar equivocado en el peor momento y acaba convertido en héroe a la fuerza. Paul Kersey debería ser exactamente ese tipo de personaje, y además con un giro interesante: un médico que juró proteger la vida y que ahora la arrebata.
El problema es que Willis apenas explota esa contradicción interna. El duelo y la rabia se quedan en él en una expresión permanente, medio aburrida, y la transformación del padre de familia tranquilo en ángel vengador ocurre más sobre el papel que en la pantalla. Hay momentos en los que asoma el carisma de antes, en alguna frase seca soltada de pasada o en una escena tensa, pero casi siempre da la sensación de que Willis está cumpliendo con otro papel de acción más. Una lástima, porque este personaje merecía bastante más.
Unos secundarios que merecían más
Sobre el papel, el reparto es francamente sólido. Vincent D'Onofrio interpreta a Frank Kersey, el hermano de Paul, y es su presencia la que da más credibilidad al drama familiar. D'Onofrio lleva demostrando desde La chaqueta metálica que es capaz de sacar peso del gesto más mínimo, y aquí también es el actor al que uno mira con gusto cada vez que aparece.
Dean Norris, a quien casi todo el mundo recuerda como Hank Schrader en Breaking Bad, da vida al inspector Rains. Su papel se apoya en el cliché del poli cansado y cínico, pero Norris le saca todo el jugo: tiene un humor seco y relajado que le viene muy bien al tono sombrío de la película. A su lado aparece Kimberly Elise como la inspectora Jackson. Elisabeth Shue, como Lucy Kersey, y Camila Morrone, como Jordan, están ahí para transmitir el calor de la familia, pero el guion no les da espacio suficiente para que uno llegue a quererlas antes de que golpee la tragedia. Y de eso depende precisamente el motor emocional de la historia.
Beau Knapp resulta lo bastante odioso en el papel de Knox, y Len Cariou, como Ben, deja una presencia más breve pero más memorable.
Eli Roth y la doble identidad del género
Los aficionados al terror conocen a Eli Roth por Hostel y Cabin Fever, así que hablamos de un director al que no le asustan la sangre ni la crueldad. Y se nota en El justiciero: la violencia es cruda y a veces se sirve de forma abiertamente grotesca. Hay un par de escenas en las que salen a relucir los reflejos de cineasta de terror de Roth, y en esos momentos la película cobra vida de golpe, porque por fin tiene algo propio.
El problema está más bien en el tono. La película quiere ser a la vez un drama serio sobre el duelo y la violencia social y una cinta de acción entretenida y algo descarada, de esas en las que el público aplaude cuando los malos reciben su merecido. Las dos cosas conviven mal, y Roth no encuentra la llave. Plantea los dilemas morales de tomarse la justicia por su mano, pero nunca se queda con ellos el tiempo suficiente como para que duelan. La original de 1974, protagonizada por Charles Bronson, fue provocadora en su época; esta versión se limita a repetir la fórmula con comodidad.
¿Qué funciona y en qué patina?
- Funciona: el trasfondo quirúrgico, que regala algunos momentos ingeniosos en los que los conocimientos médicos de Paul le resultan útiles.
- Funciona: el ritmo. Los 107 minutos no se arrastran, la película avanza rápido y nunca llega a aburrir.
- Funciona: D'Onofrio y Norris, que levantan cada escena en la que aparecen.
- Flojea: la evolución del personaje. La transformación de Paul es demasiado rápida y demasiado fácil.
- Flojea: el tratamiento del tema. La cultura de las armas y la justicia por mano propia se tocan de forma superficial; la película no se atreve a posicionarse y, cuando lo hace, resulta algo incómoda.
- Flojea: la previsibilidad. Si has visto alguna película de venganza, te sabrás de memoria los giros de guion.
En lo visual cumple: las calles oscuras y lluviosas de Chicago tienen atmósfera, y las escenas de acción se entienden y están bien montadas. Lo que pasa es que no ofrece nada que vayas a recordar semanas después.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quien busque una película de venganza sencilla, sangrienta y de ritmo rápido para acompañar una cerveza por la noche, y disfrute viendo otra vez a Bruce Willis con un arma en la mano.
- Mejor sáltala si: Para quien espere un drama profundo o una reflexión con matices sobre la justicia por mano propia, y para quien no soporte la violencia cruda y explícita.
Si te gusta, mira también: El justiciero de la ciudad (1974), The Equalizer (El protector) (2014), Venganza (2008), Un ciudadano ejemplar (2009), Harry Brown (2009)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata El justiciero (2018)?
El cirujano de Chicago Paul Kersey ve cómo su familia sufre un ataque brutal en su propia casa y, como la policía, desbordada, no avanza, decide salir él mismo a por los culpables.
¿Cuándo se estrenó El justiciero en los cines de España?
La película llegó a los cines españoles el 29 de marzo de 2018.
¿Cuánto dura El justiciero?
La película dura 107 minutos.
¿Quién dirige El justiciero y quién la protagoniza?
La dirige Eli Roth y la protagoniza Bruce Willis en el papel de Paul Kersey, acompañado de Vincent D'Onofrio, Dean Norris, Elisabeth Shue y Camila Morrone.
¿Cuál es el título original de El justiciero?
Su título original en inglés es Death Wish.
¿Merece la pena dejar la venganza en manos de Bruce Willis esta noche?
Si te sientas a verla con las expectativas bajo mínimos, El justiciero no te decepcionará: es una película de género bien armada, sangrienta y trepidante, que da exactamente lo que promete su cartel. Pero si buscas algo más, ya sea un drama familiar que de verdad te remueva, un thriller lleno de preguntas morales incómodas o una interpretación memorable de Willis, te irá mejor con la original de Bronson o con alguna película de venganza moderna más sólida. En una plataforma de streaming, para una noche tonta, cumple, pero casi seguro que no volverás a verla. Por mi parte, un cinco raspado sobre diez, y en él cuentan también un par de buenas escenas de D'Onofrio y Norris.
