La gran apuesta, crítica: cuando el fin del mundo empieza en una hoja de Excel
Hay películas que te hacen reír hasta que caes en la cuenta de que, en realidad, deberías estar llorando. La gran apuesta es exactamente eso: un arrebato de rabia de Adam McKay disfrazado de comedia, protagonizado por cuatro outsiders que vieron lo que nadie más quería ver. Diez años después sigue golpeando como si se hubiera rodado ayer.
Descarada, inteligente y exasperantemente divertida: consigue que la jerga financiera resulte emocionante mientras te da un puñetazo en el estómago.
Ficha de la película
| Original | The Big Short |
|---|---|
| Estreno en España | 22/01/2016 |
| Dirección | Adam McKay |
| Reparto | Steve Carell, Christian Bale, Ryan Gosling, Brad Pitt, Marisa Tomei, Melissa Leo |
| Género | Comedias, Dramas |
| Duración | 130 min |
| Calificación | 7 |
| País | Películas estadounidenses |
¿De qué va? Cuatro apuestas contra el sistema
El planteamiento suena sencillo, pero su ejecución no lo es en absoluto. Cuatro outsiders detectan lo que los grandes bancos, los medios y el Gobierno se negaban a ver: el inminente colapso de la economía mundial. Y en lugar de salir a gritarlo a la calle, deciden apostar por él. Esa es la gran apuesta. Sin embargo, la inversión los arrastra a los rincones más oscuros de las finanzas modernas, donde enseguida descubren que no se puede confiar en nada ni en nadie.
Lo genial de esta película es el punto de vista. La gran apuesta no nos presenta héroes que salvan el mundo, sino a gente que ve venir la catástrofe y saca dinero de ella. Por eso cada una de sus victorias deja un regusto amargo, y la película no suelta esa ambigüedad ni por un segundo. Te ríes de los personajes, vas con ellos, y de pronto te das cuenta de que lo que estás deseando es la ruina de millones de personas.
Un reparto con el que otros sueñan toda la vida
Basta con leer los nombres: Steve Carell, Christian Bale, Ryan Gosling, Brad Pitt. Cualquiera de ellos podría sostener una película en solitario, y aquí tiran del carro juntos sin que ninguno eclipse a los demás.
- Steve Carell, en el papel de Mark Baum, es la brújula moral de la película: un hombre en ebullición permanente, que discute con todo el mundo y cuya rabia resulta contagiosa. Carell demuestra aquí, de una vez por todas, que detrás del payaso de The Office y Virgen a los 40 se esconde un actor dramático de primera.
- Christian Bale, como Michael Burry, interpreta al personaje más raro y quizá el más memorable. Con su habitual obsesión por transformarse, construye a alguien que te parece brillante y algo inquietante a la vez.
- Ryan Gosling es Jared Vennett: chulo, pagado de sí mismo y lo bastante divertido como para perdonarle que se pase casi toda la película hablándole a la cámara. Es la voz narradora, un tanto tramposa, de la historia.
- Brad Pitt, como Ben Rickert, es el más contenido del grupo, pero cuando abre la boca, sus palabras pesan.
Y luego está la segunda línea: Marisa Tomei como Cynthia Baum, Melissa Leo como Georgia Hale, y Hamish Linklater y John Magaro como Porter Collins y Charlie Geller. Aquí nadie está de decorado; cada uno aporta un matiz nuevo al cuadro.
Adam McKay, el que se tomó el chiste en serio
Si al oír el nombre del director piensas en las películas de Ron Burgundy o en comedias de Will Ferrell como Pasado de vueltas, no te equivocas. Adam McKay viene de ahí. Y precisamente por eso La gran apuesta funciona tan bien. McKay sabe montar una escena con ritmo y disparar un gag de forma que no solo haga gracia, sino que también duela.
Su estilo es nervioso, acelerado, a veces casi atropellado. La cámara salta de un lado a otro, los personajes rompen la cuarta pared y la película desmonta constantemente su propia ilusión. Al principio puede descolocar, pero pronto entiendes que ese es el método: McKay no te deja acomodarte en la butaca. Te da codazos sin parar, te recuerda que esto no es un cuento y que prestes atención, porque también habla de ti.
Su mayor proeza es convertir en algo disfrutable una jerga financiera que normalmente dormiría a casi cualquier espectador. No la simplifica en exceso, la envuelve en entretenimiento. Para eso hace falta valor, y a McKay le sobra.
Lo que hace que no se te vaya de la cabeza
El gran punto fuerte de La gran apuesta es el tono. Es comedia y drama a la vez, y pasa de uno a otro con tanta brusquedad que a veces marea. En un momento te ríes a carcajadas con una réplica descarada y al siguiente te quedas en silencio, pensando en lo que hay detrás de las cifras.
La película no sermonea abiertamente, pero la rabia la recorre de principio a fin. El sistema que retrata es absurdo, codicioso e irresponsable, y te lo pone delante de tal manera que acabas tan indignado como ella. Eso es poco habitual: una película entretenida que no te deja el alma más ligera, sino más pesada, y justo por eso merece la pena.
Y hay algo tremendamente importante: diez años después no ha envejecido. Al contrario. Con el paso del tiempo parece cada vez más una advertencia que una mirada al pasado.
¿Dónde flojea?
No es una película perfecta, ni pretende serlo. Los 130 minutos de metraje se notan, y hay tramos en los que la densidad de las explicaciones financieras pone a prueba la paciencia, incluso con el humor bien dosificado. Para quien no sepa nada del tema, la primera hora puede ser cuesta arriba hasta que todo encaja.
Con tantas tramas y tantos personajes, el vínculo emocional a veces se resiente. De algunos me habría gustado ver más, y con otros tuve la sensación de que la película los trata más como piezas funcionales que como personas. Además, el montaje deliberadamente caótico no va a convencer a todo el mundo: a unos los acelera y a otros, sencillamente, los agota.
Lo visual tampoco aporta demasiado: es una película de oficinas, salas de reuniones y llamadas telefónicas, y su fuerza está en el montaje y el ritmo más que en las imágenes.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para cualquiera a quien le gusten las películas inteligentes, que no te lo dan todo masticado pero entretienen, y que sienta curiosidad por cómo funciona (o cómo no funciona) el mundo del dinero. Si te va el estilo acelerado y con personajes que hablan a cámara, te va a encantar.
- Mejor sáltala si: Si buscas un drama clásico y pausado o una comedia ligera y sin preocupaciones, esta no es tu película. A quien le canse la jerga técnica y el montaje atropellado puede perderse con facilidad.
Si te gusta, mira también: El lobo de Wall Street (2013), Margin Call (2011), Wall Street (1987), El vicio del poder (2018), No mires arriba (2021)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata La gran apuesta?
De cuatro outsiders que detectan el inminente colapso de la economía mundial que los bancos, los medios y el Gobierno no querían ver, y deciden apostar por él con una inversión arriesgada.
¿Cuánto dura La gran apuesta?
La película dura 130 minutos.
¿Cuándo se estrenó La gran apuesta en España?
Llegó a los cines españoles el 22 de enero de 2016.
¿Cuál es el título original de La gran apuesta?
Su título original es The Big Short.
¿Quién dirige La gran apuesta?
La película está dirigida por Adam McKay.
¿Quién sale en La gran apuesta?
Los papeles principales son de Steve Carell, Christian Bale, Ryan Gosling y Brad Pitt, acompañados por Marisa Tomei, Melissa Leo, Hamish Linklater y John Magaro.
¿Merece la pena volver hoy a La gran apuesta?
Sin ninguna duda. La gran apuesta es una de esas raras películas que entretienen e inquietan a partes iguales, y cuantas más veces la ves, más cosas descubres en ella. La rabia de Steve Carell, la rareza de Christian Bale, el descaro de Ryan Gosling y la dirección nerviosa y palpitante de Adam McKay forman una mezcla difícil de olvidar. Puede que a ratos te pierdas entre las cifras, pero cuando al final la película te enfrenta sin piedad a la realidad, no recordarás los números, sino la sensación de que esto ocurrió de verdad. Y de que puede volver a ocurrir en cualquier momento. Mírala, y después piénsatelo dos veces antes de decidir en quién confías cuando hay dinero de por medio.
