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Crítica · Estreno: 13/09/2019

A dos metros de ti, crítica: un amor en el que el mayor gesto es no tocarse

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Hay películas que, con solo ver el póster, ya sabes que no conviene sentarse delante sin un paquete de pañuelos a mano, y A dos metros de ti es exactamente una de ellas. El drama romántico de Justin Baldoni cuenta la historia de dos adolescentes con fibrosis quística que, por culpa de su enfermedad, tienen que mantener las distancias. La receta es conocida y algunos ingredientes pecan de dulces, pero Haley Lu Richardson le pone tanto corazón que resulta difícil resistirse.

6,7/10
Nota
Un drama juvenil previsible y a veces empalagoso hasta la insistencia, al que la interpretación sincera y luminosa de Haley Lu Richardson coloca muy por encima de la media del género.
Historia
6
Interpretación
8
Dirección
6
Apartado visual
6
Música y sonido
6
Emoción
8

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

OriginalFive Feet Apart
Estreno en España13/09/2019
DirecciónJustin Baldoni
RepartoHaley Lu Richardson, Cole Sprouse, Moisés Arias, Kimberly Hébert Gregory, Parminder Nagra, Claire Forlani
GéneroPelículas románticas, Dramas
Duración116 min
Calificación7
PaísPelículas estadounidenses

¿De qué va A dos metros de ti, sin spoilers?

Stella Grant tiene diecisiete años y, en muchos sentidos, es una adolescente de lo más normal: vive pegada a su portátil y adora a sus mejores amigos. El problema es que pasa la mayor parte de su tiempo en el hospital, porque tiene fibrosis quística. Su vida se organiza a base de listas, normas y una autodisciplina férrea, en la que cada medicamento y cada tratamiento tienen su lugar y su hora.

Ese orden tan cuidadosamente construido salta por los aires con la llegada de Will Newman, un compañero de planta guapo a más no poder que también vive con fibrosis quística. El flirteo entre ellos surge casi al instante, pero las normas son tajantes: siempre deben guardar una distancia de seguridad. A medida que la relación se hace más fuerte, crece también la tentación de saltarse las reglas. Para complicarlo todo, Will se rebela contra su propio tratamiento, mientras Stella intenta convencerle de que viva la vida de verdad. Y la gran pregunta es cómo salvar a alguien a quien ni siquiera puedes tocar.

No hace falta saber mucho más antes de verla. La fuerza de la película está precisamente en cómo desarrolla este planteamiento tan sencillo como cruel.

Una premisa que duele por sí sola

Siendo sinceros, la mejor idea de la película ya está en su punto de partida. Durante décadas, el cine romántico se ha construido sobre el beso, el abrazo, la mano entrelazada. Aquí, justo eso es lo que está prohibido. Cada momento en que dos personajes se inclinan el uno hacia el otro resulta a la vez romántico e inquietante, porque el espectador sabe perfectamente lo que está en juego.

Es una trampa dramática muy agradecida, y la película la aprovecha con inteligencia. Las mejores escenas son aquellas en las que el amor se expresa a través de la distancia: en una mirada, en un gesto pequeño y creativo, en un momento compartido que en el fondo no puede compartirse del todo. Ahí A dos metros de ti dice más sobre el deseo y la renuncia que la mayoría de títulos del género.

Una curiosidad: el título en España habla de dos metros, mientras que el original habla de cinco pies. En el fondo da igual la medida, porque lo que importa es ese vacío concreto y despiadado entre dos personas, que no nace de los sentimientos sino de una obligación médica.

Haley Lu Richardson carga con todo a sus espaldas

Si tuviera que dar una sola razón para ver esta película, sería Haley Lu Richardson. Quien la haya visto en Columbus ya sabe lo fina que puede llegar a ser como actriz, y aquí demuestra, en un terreno mucho más comercial, que una chica obsesionada con el control y aferrada a sus listas también puede ser un personaje de carne y hueso, entrañable. Su Stella no es un ángel que sufre en silencio, sino alguien divertido, irritante, testarudo y muy vivo. Cuando llora, no es el guion el que llora por ella: es ella.

Cole Sprouse, como Will, se queda con el clásico papel de chico malo inalcanzable: cínico, rebelde, pasota con las normas y, por supuesto, mucho más vulnerable por dentro. Desde Riverdale, Sprouse sabe perfectamente cómo mirar a cámara con aire sombrío, y aquí vuelve a hacerlo. Funciona, pero el personaje es bastante más de manual que Stella, y ni siquiera él consigue sacarlo del todo de ahí.

Entre los secundarios, Moisés Arias aporta verdadera calidez y humor como Poe, y es una de las sorpresas más agradables de la película. Kimberly Hébert Gregory borda a Barb, la enfermera estricta pero cariñosa: ella es quien representa las normas y, aun así, es imposible odiarla. Parminder Nagra como la doctora Hamid y Claire Forlani como Meredith completan el reparto con una presencia más discreta pero sólida.

Justin Baldoni y el botón de la emoción

El director es Justin Baldoni, a quien muchos conocerán como actor, y se nota que tiene muchas ganas de una cosa concreta: que llores. Eso es a la vez la fuerza y la debilidad de la película. El entorno hospitalario, las habitaciones pequeñas, los pasillos, los tubos y las máquinas recrean con credibilidad el mundo en el que viven estos chavales, y por suerte la enfermedad no es un simple decorado: marca de verdad el día a día de los personajes.

Sin embargo, Baldoni a menudo no confía lo suficiente en su propio material. Cuando una escena ya funciona sola, llega encima una música emotiva, una cámara lenta o una frase un pelín sobrescrita. Con sus 116 minutos, la película también se alarga más de la cuenta, y el tramo central tiene tiempos muertos que un montaje más ajustado habría eliminado sin problema.

Visualmente es un trabajo correcto y limpio, que no pretende grandes alardes ni los necesita. Las imágenes son cálidas, los colores suaves, y todo está al servicio de mantener la atención en el rostro de sus dos protagonistas.

¿Dónde patina la película?

El principal problema es lo previsible que resulta. Quien haya visto unos cuantos romances adolescentes con enfermedad de por medio intuirá más o menos a qué montaña rusa emocional se está subiendo. La película no busca sorprender, sino recorrer el arco de siempre del género, eso sí, con un giro nuevo e ingenioso.

Aun así, no es una película cínica. Se ve que se toma en serio su tema y a sus personajes, y eso cuenta mucho. En una historia así sería fácil usar la enfermedad como simple herramienta para arrancar lágrimas, pero A dos metros de ti al menos intenta mostrar lo que significa convivir con ella.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Bajo la misma estrella (2014), Todo, todo (2017), Si decido quedarme (2014), Un paseo para recordar (2002)

Preguntas frecuentes

¿De qué trata A dos metros de ti?

De dos adolescentes con fibrosis quística, Stella y Will, que se enamoran en el hospital, pero por culpa de su enfermedad tienen que mantener la distancia y ni siquiera pueden tocarse.

¿Cuándo se estrenó A dos metros de ti en España?

La película llegó a los cines españoles el 13 de septiembre de 2019.

¿Cuánto dura A dos metros de ti?

La película tiene una duración de 116 minutos.

¿Quién dirige A dos metros de ti y quiénes son los protagonistas?

La película estadounidense está dirigida por Justin Baldoni. Los protagonistas son Haley Lu Richardson (Stella) y Cole Sprouse (Will), acompañados por Moisés Arias, Kimberly Hébert Gregory y Parminder Nagra.

¿Cuál es el título original de A dos metros de ti?

El título original de la película es Five Feet Apart.

¿Merece la pena gastarse un paquete de pañuelos?

A dos metros de ti no va a reescribir las reglas del drama romántico, ni tampoco lo pretende. Es previsible, a ratos demasiado dulce, y la dirección de Justin Baldoni aprieta el botón de la emoción con más fuerza de la necesaria. Aun así, tiene algo muy humano: una idea de partida estupenda, que convierte el contacto prohibido en tensión, y una Haley Lu Richardson que hace creíble cada escena en la que aparece.

Si una tarde de lluvia te apetece justo una buena película para llorar, puedes elegir bastante peor. Eso sí, ten los pañuelos preparados y no esperes sorpresas. Las emociones, por mucho que las veas venir, acabarán alcanzándote igual.

Nota: 6,7/10 · Historia 6 · Interpretación 8 · Dirección 6 · Apartado visual 6 · Música y sonido 6 · Emoción 8