Crítica de Coyote vs. Acme: el Coyote por fin pone una demanda y nosotros estamos en la sala
¿Cuántos yunques han tenido que caerle encima a este pobre animal para que a alguien se le ocurriera que esto podía ser un caso de responsabilidad por productos defectuosos? Coyote vs. Acme levanta una película entera sobre esa pregunta y, sorprendentemente, no se queda en un solo chiste. La película de Dave Green es a la vez una venganza disparatada en clave de dibujo animado y un cuento curiosamente conmovedor sobre lo que pasa cuando el eterno perdedor por fin abre la boca.
Una comedia ingeniosa, cariñosa y sorprendentemente emotiva que convierte el chiste más antiguo de los Looney Tunes en cine que funciona, aunque en su segunda mitad a veces se quede sin gasolina.
Ficha de la película
| Estreno en España | 18/09/2026 |
|---|---|
| Dirección | Dave Green |
| Reparto | John Cena, Lana Condor, Will Forte, P.J. Byrne, Nancy Linehan Charles |
| Género | Películas de aventuras, Películas de animación |
| Duración | 103 min |
| Calificación | 7 |
| País | Películas estadounidenses |
¿De qué va? Un coyote que ya no puede más
El planteamiento es tan sencillo que cuesta creer que nadie lo hubiera hecho antes. Los productos de la megacorporación ACME, desde los patines a reacción hasta el pegamento milagroso, dejan tirado (y casi siempre aplastado) al Coyote una y otra vez mientras él persigue sin descanso al Correcaminos. Lleva décadas haciéndolo y, durante décadas, todo acaba igual: una explosión, una caída y una nubecilla de polvo en el fondo del barranco.
Pero un buen día el Coyote dice basta. Acude al abogado que le sonríe desde una valla publicitaria y le encarga que lo represente en una demanda contra ACME. La batalla parece perdida de antemano, y la película no lo oculta ni un segundo: un personaje de dibujos animados contra una empresa gigantesca. Mientras tanto, descubrimos una faceta desconocida del coyote y nos asomamos entre bastidores a la vida diaria, nada envidiable, de los personajes animados.
No quiero contar más del argumento, porque el mayor placer de la película está precisamente en cómo se toma en serio una idea tan absurda. Porque se la toma en serio, y por eso tiene gracia.
El perdedor silencioso que por fin tiene voz
Quien viera los Looney Tunes de pequeño recordará lo raro que era ir con el Coyote. Era la tenacidad hecha personaje: nunca se rendía, siempre pedía otro paquete, siempre dibujaba un plan nuevo. Y siempre salía escaldado. El Correcaminos, mientras tanto, se esfumaba levantando polvo y soltaba su «mic mic».
El gran acierto de Coyote vs. Acme es rescatar ese viejo sentido de la justicia que todos llevamos escondido. Por fin alguien dice en voz alta que esto no es justo. La película no se burla del Coyote: se pone de su lado, y eso añade bajo el slapstick una capa sorprendentemente humana. Hay algo muy actual y muy agridulce en ver a un don nadie (en este caso, un pequeño coyote) plantarle cara a una multinacional sabiendo que sus posibilidades son más o menos tan fiables como un cohete de ACME.
Ese es el corazón de la película, y late. Sin empujar, sin música lacrimógena que lo fuerce, sino como lo hacen las buenas comedias familiares: entre gag y gag te sorprendes animándolo de verdad.
John Cena y compañía: humanos en un juicio animado
En el reparto figuran John Cena, Lana Condor, Will Forte, P.J. Byrne y Nancy Linehan Charles, y basta con ver la lista para saber que aquí manda la comedia. Cena ha demostrado en los últimos años que detrás de los músculos de luchador hay un instinto cómico notable: se ríe de sí mismo, no le da miedo hacer el ridículo, y eso es justo lo que necesita una película en la que su compañero de escena es un coyote dibujado.
Will Forte también se mueve como pez en el agua en personajes chiflados, algo patéticos pero entrañables, y Lana Condor aporta una presencia fresca y simpática. El conjunto funciona: los actores se nota que disfrutan y no miran el material por encima del hombro. Y eso importa, porque en una película así basta con que alguien guiñe el ojo en plan «qué infantil es todo esto» para que se rompa la magia.
No todos los secundarios tienen chicha suficiente, y alguno está más por función que por personaje, pero los pilares aguantan.
La dirección de Dave Green: caos, pero bajo control
Dave Green tenía que encontrar un equilibrio muy delicado. Por un lado, ser fiel al humor físico, cruelmente preciso, de los dibujos clásicos, donde una pausa bien medida vale más que cualquier juego de palabras. Por otro, estirar ese mundo hasta un largometraje de 103 minutos con arco, algo en juego y emoción.
Con la primera mitad, chapó. Los gags vuelan, el humor visual funciona y se nota que la película conoce y quiere a su material de origen. La parte del juicio también resulta sorprendentemente divertida: el choque entre el procedimiento judicial y la lógica de los dibujos animados es un filón, y Green lo aprovecha. En la segunda mitad, en cambio, se percibe que la historia tiene que hacerse «más grande», y ahí a veces se pierde esa comedia precisa y minimalista que hizo legendarios los viejos episodios. No es grave, pero se nota.
¿Qué funciona y dónde cojea?
Lo que funciona muy bien:
- La premisa. De una sencillez genial, y la película no huye de ella, sino que la lleva hasta el final.
- La vida entre bastidores de los personajes animados. Los mejores momentos son aquellos en los que espiamos su día a día, poco envidiable. Esa capa meta es lista y, por momentos, francamente melancólica.
- El Coyote como protagonista. Patético, terco, adorable. Justo como siempre lo sentimos.
- El apartado visual. Colorido, enérgico y respetuoso con el estilo clásico de los dibujos.
Donde cojea:
- El ritmo hacia el final. 103 minutos son algo excesivos para este material; se podrían haber recortado una o dos escenas sin problema.
- A quién va dirigida. La película a veces no termina de decidir si habla a los más pequeños o a los adultos nostálgicos. No es la típica película para sentar a un niño de seis años delante de la pantalla y olvidarse.
- Previsibilidad. La dramaturgia del pequeño contra la gran empresa recorre caminos conocidos, y a ratos se nota.
¿Por qué importa que exista esta película?
En los últimos años un montón de franquicias animadas clásicas han recibido versiones «modernas» y, siendo sinceros, la mayoría eran olvidables. Solían tratar el material de origen como una marca que había que vender. Coyote vs. Acme, en cambio, le hace una pregunta a sus propios personajes: ¿y si de verdad sienten algo? ¿Y si el Coyote no es solo una máquina de gags?
Eso la convierte en algo más que otro producto nostálgico. No es revolucionaria ni la cima del género, pero tiene algo que decir y lo dice con ingenio y cariño. Y, para colmo, resulta irónico que una película sobre productos de una gran corporación se rebele precisamente contra la maquinaria corporativa. Es difícil no disfrutarlo.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para todos los que crecieron con los Looney Tunes y en secreto siempre iban con el Coyote. Para adolescentes y adultos que disfrutan de comedias ingeniosas, algo meta y algo agridulces.
- Mejor sáltala si: Para quien espere con los más pequeños unos dibujos trepidantes con explosiones a cada minuto, y para los alérgicos de entrada a las películas de franquicia basadas en la nostalgia.
Si te gusta, mira también: ¿Quién engañó a Roger Rabbit? (1988), Looney Tunes: De nuevo en acción (2003), Space Jam (1996), La LEGO película (2014)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se estrenó Coyote vs. Acme en España?
La película llegó a los cines españoles el 18 de septiembre de 2026.
¿De qué trata Coyote vs. Acme?
Los productos de la megacorporación ACME fallan una y otra vez al Coyote mientras persigue al Correcaminos. Un día se harta y, con un abogado que conoce por una valla publicitaria, demanda a ACME.
¿Cuánto dura Coyote vs. Acme?
La película dura 103 minutos.
¿Quién dirige Coyote vs. Acme?
La película está dirigida por Dave Green.
¿Quién sale en la película?
En el reparto están John Cena, Lana Condor, Will Forte, P.J. Byrne y Nancy Linehan Charles.
¿Merece la pena sentarse en el juicio del Coyote?
Sí, y no solo por nostalgia. Coyote vs. Acme es ese raro caso en el que un viejo chiste de dibujos animados se convierte de verdad en una película y no en un anuncio alargado. Tiene humor, tiene corazón y tiene algo agradablemente rebelde en ver al mayor perdedor del mundo devolver por fin el golpe. La segunda mitad se desinfla un poco y no siempre acierta con su público, pero esos fallos se quedan pequeños al lado de poder ponernos, después de tantas décadas, del lado del Coyote. Yo, en la sala, me siento en su bancada. Y llevad un paraguas de ACME, por si en vez de lluvia caen yunques.
