George Michael: The Faith Tour, crítica previa: París, 1988, y una voz que todavía pone la piel de gallina
Hay estrellas del pop que no necesitan presentación, y hay conciertos que nadie ha podido ver como es debido hasta ahora. George Michael: The Faith Tour junta las dos cosas: el concierto de 1988 en el Bercy de París, reconstruido a partir de material en 35 mm recién descubierto, restaurado y remezclado. Llega a los cines españoles el 6 de noviembre, y yo ya tengo esa noche reservada.
Sobre el papel lo tiene todo para ser la película nostálgica más bonita del año. Si la restauración cumple lo que promete, para los fans será de visión obligada.
Ficha de la película
| Estreno en España | 06/11/2026 |
|---|---|
| Dirección | David Austin, Andrew Morahan |
| Género | Películas de conciertos |
| País | Películas inglesas |
¿De qué va? De un concierto y de un momento que no volverá
Empecemos por lo básico, porque en una película de concierto no hay nada que destripar, salvo quizá el repertorio. La película recupera el legendario concierto que George Michael ofreció en 1988 en el Palais Omnisports de Paris-Bercy, en plena gira de Faith, aquella que batió récords. El material procede de grabaciones en 35 mm aparecidas recientemente y, según la presentación, incluye imagen y sonido nunca vistos ni escuchados.
Y esa es la clave: no estamos ante la enésima copia de un VHS gastado con envoltorio nuevo, sino ante material rodado en película, restaurado con oficio y remezclado. Quien haya visto alguna vez un concierto antiguo restaurado en pantalla grande sabe que la experiencia puede no tener nada que ver con esos vídeos ruidosos que circulan por YouTube. El objetivo declarado es convertir un momento cultural decisivo en un espectáculo de cine en toda regla.
El preludio: la cámara de Mary McCartney
Lo que me interesa casi tanto como el propio concierto es que la película va precedida de un cortometraje de Mary McCartney. También en él se ve material de imagen y sonido recién descubierto, en este caso de los años 1986 a 1988, justo el periodo en el que George compuso el disco Faith y lo llevó de gira.
Me parece una decisión inteligente. Un concierto es en sí mismo un clímax, pero todo clímax necesita un camino previo, y este preludio promete justo eso: asomarse a cómo fueron tomando forma el disco y el artista. La presentación lo describe como una «cápsula del tiempo», una mirada íntima y directa al estado de ánimo de George en un punto de inflexión de su vida. Si resultará de verdad íntimo o se quedará en un montaje de archivo bonito pero distante, lo sabremos en la sala. La intención, en cualquier caso, es simpática: no se trata solo de enseñar a la estrella, sino a la persona que había detrás.
George Michael en la cima: ¿por qué precisamente esta etapa?
George Michael fue una de las estrellas del pop más influyentes de su generación, y eso no hace falta explicárselo a nadie que lo haya escuchado cantar, en directo o en disco. Su voz bebía del soul negro, tenía una precisión técnica impresionante y una carga emocional enorme, y su talento como compositor marcó toda una época.
La etapa de Faith es, además, un momento de giro muy especial: es cuando el George posterior a Wham! se reivindica como solista y, según la presentación de la película, está en la cumbre de su fuerza creativa. Chupa de cuero, gafas de sol, ese movimiento de cadera y, detrás de todo, una voz imposible de imitar. Para mí es uno de los periodos más apasionantes del pop, porque habla a la vez de seguridad en uno mismo y de alguien que está decidiendo quién quiere ser. Si la película consigue transmitir esa doble cara, tiene la partida ganada.
Los directores y la restauración: aquí se lo juega todo
La dirección corre a cargo de David Austin y Andrew Morahan. En una película de concierto de archivo, dirigir es algo distinto que en una ficción: lo decisivo es la selección, el montaje, el ritmo y, sobre todo, el trabajo técnico. Un sonido mal mezclado o una imagen demasiado pulida, con aspecto de plástico, pueden arruinar una leyenda; una restauración acertada, en cambio, te devuelve a 1988 como si estuvieras en la pista del Bercy.
Según la información disponible, la película ha sido restaurada y remezclada con criterio profesional, algo prometedor, pero que de momento me tomo con cautela. Al remezclar siempre existe la tentación de buscar un sonido demasiado limpio, pensado para el oído actual, y perder el pulso crudo del directo. Confío en que se conserven el ruido del público, la acústica del recinto y los pequeños fallos, porque eso es lo que hace que un concierto sea un concierto y no un disco de estudio con imágenes.
¿Dónde puede fallar?
Seré sincero: una película de concierto no tiene una historia en el sentido clásico, y quien espere un arco dramático o grandes revelaciones documentales puede salir decepcionado. Por eso he sido más prudente con la nota en el apartado de historia. El preludio de Mary McCartney puede aportar contexto, pero la columna vertebral de la película será el concierto.
El segundo riesgo es la duración y el ritmo: aguantar un concierto entero en pantalla grande puede hacerse cuesta arriba para quien no sea fan. Y en tercer lugar está la trampa de la nostalgia: este tipo de películas a veces tratan al protagonista con tanto respeto que acaban convirtiéndolo en estatua. George Michael era un personaje mucho más vivo y descarado que eso. Espero que en la sala de montaje no lo hayan olvidado.
Esto pide cine, no televisión
¿Por qué pagar una entrada si puedo escuchar el disco en casa? Porque un concierto es una experiencia colectiva. Cuando una sala llena escucha a la vez cómo esa voz renace en pantalla grande, pasa algo que unos auriculares nunca te darán. Esa es precisamente la fuerza de estas proyecciones especiales: durante un rato te devuelven la sensación de estadio.
La gira de Faith batió récords y París siempre ha sido un escenario especial. Si las imágenes lucen como cabe esperar de un material en 35 mm, puede que sea una de esas películas que recordaremos dentro de años diciendo: yo estuve allí cuando lo volví a ver.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para fans de George Michael, para enamorados del pop de los ochenta y para cualquiera que disfrute de los conciertos vividos en pantalla grande y con buen sonido.
- Mejor sáltala si: Si la música no te interesa o buscas un documental clásico lleno de giros, probablemente te parecerá una experiencia demasiado sencilla y centrada en el concierto.
Si te gusta, mira también: Bohemian Rhapsody (2018), Stop Making Sense (1984), Rocketman (2019), Amy (2015)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se estrena George Michael: The Faith Tour en España?
La película llega a los cines españoles el 6 de noviembre de 2026.
¿De qué trata George Michael: The Faith Tour?
Recupera el concierto que George Michael dio en 1988 en el Bercy de París, a partir de grabaciones en 35 mm recién descubiertas y restauradas, con imagen y sonido inéditos.
¿Quién dirige la película?
La dirigen David Austin y Andrew Morahan.
¿Qué es el cortometraje que se proyecta antes del concierto?
Es un corto de Mary McCartney con material de imagen y sonido recién descubierto de 1986 a 1988, la época en la que George Michael compuso el disco Faith y lo llevó de gira.
¿Merecerá la pena volver a París con George en noviembre?
Yo creo que sí, y mucho. En una película de concierto la gran pregunta siempre es si la voz sigue viva en la pantalla, y en el caso de George Michael la voz lo era todo. Material en 35 mm restaurado, imágenes inéditas y un preludio de tono personal firmado por Mary McCartney: el conjunto promete más que la mayoría de proyectos nostálgicos. Si el trabajo técnico está a la altura, para los fans no será solo una película, sino una noche para recordar durante años. Yo estaré allí, y no me importaría que alguien en la sala se pusiera a cantar.
