La isla, crítica: la utopía de Michael Bay donde huir importa más que pensar
Hay un momento en el que la ciencia ficción plantea una pregunta y entonces llega Michael Bay y la hace saltar por los aires. La isla es exactamente eso: su primera hora es una distopía fría, sorprendentemente contenida e inquietante, y luego se convierte en una persecución reluciente con ruido de metal. Por eso irrita y divierte a partes iguales, y por eso mismo la seguimos revisitando veinte años después.
Una premisa inteligente, un primer acto memorable y unas escenas de acción impresionantes, aunque la segunda mitad se fía más de la pirotecnia que de su propio tema.
Ficha de la película
| Original | The Island |
|---|---|
| Estreno en España | 05/08/2005 |
| Dirección | Michael Bay |
| Reparto | Ewan McGregor, Scarlett Johansson, Djimon Hounsou, Sean Bean, Steve Buscemi, Michael Clarke Duncan |
| Género | Películas de acción, Thrillers, Películas de ciencia ficción |
| Duración | 136 min |
| Calificación | 12 |
| País | Películas estadounidenses |
Ropa blanca, pasillos asépticos y una promesa
Sin spoilers: Lincoln Seis Echo y Jordan Dos Delta viven en unas instalaciones cerradas y estrictamente vigiladas, junto a cientos de compañeros. Todos esperan lo mismo: que les toque la lotería para ir a la Isla, que según les cuentan es el último lugar habitable de la Tierra. Ese sorteo es la esperanza de la comunidad, lo que da sentido a cada día y, de paso, la herramienta de control más cómoda que existe.
Pero Lincoln empieza a hacer preguntas. Descubre que todo lo que creía saber sobre sí mismo y sobre el mundo es mentira, y que el cuento de la Isla es el engaño más cruel de todos. Cuando queda claro que valen más muertos que vivos, huye con Jordan. No cuento más, porque la mayor virtud del primer tercio de la película es precisamente cómo va dosificando la sospecha, gota a gota.
El punto de partida es herencia pura de la ciencia ficción clásica: una sociedad cerrada que parece perfecta y cuyas grietas solo ve un individuo curioso. El motivo es conocido, pero funciona, y el arranque tiene algo genuinamente angustioso.
Ewan McGregor y Scarlett Johansson: dos almas ingenuas en la trituradora
Ewan McGregor es una elección estupenda para Lincoln. Tiene una curiosidad casi infantil, una mirada limpia y algo torpe que nos hace creer que este hombre nunca ha visto el mundo real. Después de Trainspotting y de las precuelas de Star Wars, aquí enseña una cara muy distinta: menos desenfadada, mucho más vulnerable.
Scarlett Johansson recibe algo menos de material como Jordan, pero su presencia se impone igualmente. Estaba entonces en plena subida y se nota: la cámara la adora, y ella sabe dar peso a cualquier gesto mínimo incluso cuando el guion apenas la lleva corriendo de una explosión a la siguiente.
El reparto secundario es apabullante. Sean Bean, como el doctor Bernard Merrick, resulta fríamente cortés y tan poco fiable como cabe esperar de un personaje de Sean Bean. El Albert Laurent de Djimon Hounsou es un tipo disciplinado y duro que acaba siendo sorprendentemente complejo. Steve Buscemi, como James 'Mac' McCord, es la mejor válvula cómica de la película: cada frase suya es una bocanada de aire fresco entre tanto decorado aséptico. Y Michael Clarke Duncan aparece en un papel breve pero inolvidable como Starkweather; pocos actores sacan tanta humanidad de una escena en tan poco tiempo.
Michael Bay, incapaz de levantar el pie del acelerador
A Michael Bay no hace falta presentarlo: después de La roca, Armageddon y Dos policías rebeldes, todo el mundo sabe lo que va a recibir. Colores saturados, cámara en perpetuo movimiento, metal, cristal, chispas y cámara lenta. Lo curioso de La isla es que durante la primera hora el director parece contenerse. Las escenas en las instalaciones son frías, casi clínicas, y eso encaja con el tema: los uniformes blancos, la dieta controlada y el sistema que lo vigila todo crean una atmósfera distópica de verdad.
Luego estalla la fuga y Bay se suelta la melena. A partir de ahí la película cambia de género: persecución por autopista, piezas volando por todas partes, una destrucción de dimensiones descomunales. Técnicamente son secuencias impresionantes, de las que te dejan con la boca abierta. El problema es que, por el camino, se nos olvida qué quería decirnos la película al principio.
Donde la película vuela de verdad
- El primer acto. La presentación de ese mundo cerrado es tensa, misteriosa e inquietante: lo mejor de la película.
- La acción. Bay está en su cima: el ritmo de las grandes persecuciones, el montaje y el sonido golpean a la vez.
- El reparto. McGregor, Johansson, Bean, Hounsou, Buscemi y Duncan juntos forman un equipo que rara vez se ve en un blockbuster veraniego de ciencia ficción.
- El tema. El valor de la vida humana, la explotación, la felicidad construida sobre una mentira: preguntas que siguen vigentes, quizá más que nunca.
Donde se queda sin aire
El problema es que sus 136 minutos están mal repartidos. La película plantea cuestiones filosóficas y, en lugar de desarrollarlas, las aparta con una escena de acción tras otra. El dilema ético que impulsa la primera hora queda reducido en la segunda a ruido de fondo, rescatado de vez en cuando en alguna frase suelta.
Además, el tono se tambalea: de la distopía fría y reflexiva se pasa de golpe a una estética ruidosa, brillante y en algunos momentos casi de anuncio publicitario. A quien le moleste esto, el segundo acto se le puede hacer pesado. A quien no, le espera una película trepidante y muy bien ejecutada que no deja que la atención decaiga ni un segundo.
Veinte años después: ¿cómo ha envejecido?
Sorprendentemente bien. La mezcla de efectos digitales y destrucción práctica sigue convenciendo, y su propuesta visual, que enfrenta un futuro aséptico con un mundo exterior real, polvoriento y ruidoso, es una idea muy potente. Y el tema, cuánto vale una vida humana cuando le da dinero a alguien, se ha vuelto más afilado, no menos.
Curiosamente, La isla es una de las pocas películas de Bay que, al volver a verla, no recordamos solo por la acción. Lleva dentro la huella de una película mejor y más inteligente, que de vez en cuando asoma entre el humo de las explosiones. Esa huella es la que la mantiene interesante hoy.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan de la ciencia ficción de acción espectacular y de gran presupuesto, y agradecen que una premisa distópica venga acompañada de persecuciones como es debido. Obligatoria para los fans de Ewan McGregor y Scarlett Johansson.
- Mejor sáltala si: Quien espere una ciencia ficción filosófica, profunda y que se tome su tiempo, saldrá decepcionado en la segunda mitad. Y los detractores del estilo de Michael Bay tampoco se van a convertir aquí.
Si te gusta, mira también: Gattaca (1997), La fuga de Logan (1976), Minority Report (2002), Nunca me abandones (2010), La roca (1996)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata La isla?
Lincoln Seis Echo y Jordan Dos Delta viven en unas instalaciones estrictamente vigiladas con la esperanza de ser elegidos para ir a la Isla, el último lugar habitable de la Tierra. Lincoln descubre que todo es mentira y, cuando queda claro que valen más muertos que vivos, huye con Jordan.
¿Cuánto dura La isla?
La película dura 136 minutos.
¿Quién dirigió La isla?
La dirigió Michael Bay.
¿Cuándo se estrenó La isla en España?
La isla llegó a los cines españoles el 5 de agosto de 2005.
¿Quién sale en La isla?
Los protagonistas son Ewan McGregor y Scarlett Johansson, y junto a ellos aparecen Djimon Hounsou, Sean Bean, Steve Buscemi y Michael Clarke Duncan.
¿Te subes con Lincoln al tren de la fuga?
Sí, pero sabiendo dónde te metes. La isla es una distopía que arranca de maravilla y que a mitad de camino decide que prefiere ser una película de acción, una decisión que Michael Bay ejecuta a toda máquina. Si una noche tranquila te apetece una ciencia ficción trepidante y vistosa que además te deje algo en lo que pensar, hay opciones mucho peores. Eso sí, no esperes que al final sea tan lista como al principio. Mi nota: 7/10, y un punto entero es de Steve Buscemi.
