La llamada de lo salvaje, crítica: Harrison Ford y un perro que aprende a ser dueño de sí mismo
Hay un perro al que el destino arranca de un cómodo porche californiano para lanzarlo a las ventiscas del Yukon, y la película, para qué engañarnos, se lo debe todo a él. La llamada de lo salvaje es una aventura de las de antes, con el corazón por delante, que no pretende ser más lista que su público pero sabe perfectamente cuándo hacernos un nudo en la garganta. Y la presencia barbuda y cansada de Harrison Ford es como una manta caliente en una noche helada.
No es perfecta y a veces está demasiado pulida, pero pocas películas familiares de aventuras cuentan con tanta claridad y cariño qué significa encontrar nuestro sitio en el mundo.
Ficha de la película
| Original | The Call of the Wild |
|---|---|
| Estreno en España | 21/02/2020 |
| Dirección | Chris Sanders |
| Reparto | Harrison Ford, Dan Stevens, Colin Woodell, Karen Gillan, Omar Sy, Raven Scott |
| Género | Películas de aventuras, Películas familiares, Dramas |
| Duración | 100 min |
| Calificación | 7 |
| País | Películas estadounidenses |
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De qué va, sin spoilers: del porche al trineo del correo
La vida de Buck, un perrazo adorable y algo consentido, es sencilla: vive en California, rodeado de comodidades, y su mayor aventura probablemente consiste en tirar algo al suelo dentro de casa. Hasta que, de repente, acaba lejísimos de su hogar, en plena fiebre del oro de la década de 1890, en la inhóspita naturaleza del Yukon. Allí ya nadie le acaricia la cabeza solo por ser bonito.
Buck se convierte en el último fichaje de una jauría que tira de un trineo del correo y, más adelante, en su líder. En el fondo, la película es la historia de su crecimiento: cómo pasa de mascota acomodada a un animal capaz de valerse por sí mismo y, al final, de ser dueño de sí mismo. No conviene contar más, porque la fuerza de la película está precisamente en cómo construye esa transformación poco a poco, escena a escena.
El planteamiento es clásico: un mundo desconocido, pruebas durísimas, gente buena y gente mala, y un animal que lo supera todo y sale reforzado. Quien haya llorado de pequeño con una película de perros sabe muy bien dónde se mete.
Harrison Ford, un corazón gruñón
Seamos sinceros: mucha gente irá a verla por Harrison Ford. Después de Han Solo e Indiana Jones, aquí lo vemos en un registro muy distinto. John Thornton es un hombre roto y callado, que habla más con la mirada que con las palabras. A estas alturas Ford ya no es el héroe de la aventura, sino el viejo que lo acompaña, y le sienta sorprendentemente bien. Tiene una calidez cansada sin la que la película estaría mucho más vacía.
El resto del reparto también está en su sitio. Omar Sy, como Perreault, despliega ese carisma luminoso y desarmante que adoramos desde Intocable, y Cara Gee es una estupenda compañera como Françoise. En el otro bando llegan Dan Stevens como Hal, Karen Gillan como Mercedes y Colin Woodell como Charles. Stevens es de esos actores a los que les encanta pasarse un poco de rosca con un personaje, y aquí lo hace. Habrá quien lo vea como una caricatura; a mí, en una película familiar, me parece que encaja.
En papeles más pequeños aparecen también Raven Scott y Wes Brown, pero el auténtico protagonista es Buck, sin discusión. Todo gira a su alrededor, y la película funciona mejor cuando los humanos se limitan a enmarcar su viaje.
Chris Sanders, alguien que sabe contar historias de animales
El director es Chris Sanders, y eso explica muchas cosas. Suyas son Lilo y Stitch y Cómo entrenar a tu dragón, así que hablamos de alguien que ha dedicado buena parte de su carrera a contar cómo se crean vínculos entre humanos y criaturas que no lo son. Esa experiencia se nota: Sanders no le teme a las emociones grandes y limpias, y no se avergüenza cuando una escena solo quiere emocionar.
El ritmo es agradable, y sus 100 minutos bastan para no hacerse pesada y, a la vez, dar espacio a la transformación de Buck. Eso sí, su mirada de animador es un arma de doble filo. Por momentos la película parece la hermana en imagen real de un dibujo animado: todo es un poco más brillante, más expresivo y más de cuento que la realidad. Para los niños es estupendo, pero al espectador adulto a veces le asalta la idea de que una versión más dura y áspera habría pegado todavía más fuerte.
Nieve, luz y fiebre del oro: el apartado visual
El Yukon es el otro gran protagonista. Los paisajes nevados, ese blanco infinito, los ríos helados y el mundo abarrotado y embarrado de la fiebre del oro forman un contraste precioso. El momento en que Buck descubre por primera vez la inmensidad de la naturaleza salvaje es cine en estado puro, de los que piden pantalla grande.
Las escenas de trineo tienen brío, velocidad y peligro, y transmiten bien el esfuerzo que suponía hacer llegar el correo en aquel mundo. A ratos las imágenes son demasiado perfectas, como si mirásemos una postal, pero confieso que cuesta reprochárselo a una película cuyo objetivo es precisamente embelesarnos.
¿Dónde patina el trineo?
La gran pregunta es cuánta sinceridad emocional es capaz de aguantar cada uno. A quien le gusten las historias claras, con buenos y malos bien separados, le parecerá un acierto total. Quien busque personajes con más matices y más oscuridad, en cambio, puede encontrar a los villanos demasiado de dibujos animados y los giros, previsibles.
El otro riesgo es la previsibilidad. Esta película no quiere sorprender, sino reconfortar y emocionar. Es una virtud y también una debilidad. A mí no me molestó, pero entiendo que alguien salga encogiéndose de hombros y pensando que esto ya lo ha visto, solo que con otro perro.
- Lo que funciona: Harrison Ford, el personaje de Buck, el paisaje y la limpieza de sus emociones.
- Lo que no tanto: unos villanos demasiado simples, una estructura previsible y una imagen a veces excesivamente reluciente.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para familias con niños algo mayores, amantes de los perros y cualquiera que disfrute de las aventuras clásicas que llegan al corazón. También es buena opción para los fans de Harrison Ford que quieran verlo en su faceta más tranquila.
- Mejor sáltala si: Quien espere un drama de supervivencia crudo y realista, o sea alérgico a las emociones a flor de piel y a las historias previsibles, probablemente saldrá decepcionado.
Si te gusta, mira también: Colmillo blanco (1991), Balto (1995), Togo (2019), Tu mejor amigo (2017)
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se estrenó La llamada de lo salvaje en España?
La película llegó a los cines españoles el 21 de febrero de 2020.
¿De qué trata La llamada de lo salvaje?
Buck, un perro doméstico de California, acaba de repente en la naturaleza salvaje del Yukon durante la fiebre del oro de la década de 1890, donde se une a una jauría que tira de un trineo del correo, llega a ser su líder y termina encontrando su lugar en el mundo.
¿Cuánto dura La llamada de lo salvaje?
La película dura 100 minutos.
¿Quién sale en La llamada de lo salvaje?
Harrison Ford interpreta a John Thornton, y junto a él aparecen Omar Sy (Perreault), Cara Gee (Françoise), Dan Stevens (Hal), Karen Gillan (Mercedes) y Colin Woodell (Charles).
¿Quién dirige La llamada de lo salvaje?
La película está dirigida por Chris Sanders.
¿Merece la pena viajar al Yukon con Buck?
Sí, si sabes lo que vas a ver. La llamada de lo salvaje no es una película revolucionaria ni pretende reinventar nada, pero cuenta con honestidad y cariño una historia eterna sobre la libertad, la lealtad y la necesidad de perder a veces la comodidad para llegar a ser uno mismo. Harrison Ford cumple, Buck se hace querer, el Yukon deslumbra y Chris Sanders sabe exactamente dónde tocarnos la fibra.
Para una tarde de domingo lluviosa y una película en familia, es perfecta. Eso sí, ten los pañuelos a mano, porque las películas de perros rara vez tienen piedad.
