Up, crítica: la maravilla de globos de Pixar que te rompe el corazón en diez minutos
Hay un momento al principio de Up en el que adultos hechos y derechos empiezan a buscar un pañuelo en mitad de una película de dibujos, y no les da ninguna vergüenza. La película de Pete Docter cuenta la historia de un viudo solitario de 78 años que, literalmente, levanta su casa y se marcha volando con ella. Es una premisa tan disparatada que solo Pixar se atrevería a tomársela tan en serio, y precisamente por eso se ha vuelto inolvidable.
Up es una de las cumbres de Pixar: divertida, llena de aventura y tan sincera al hablar del duelo y de los sueños aplazados como pocas películas de imagen real.
Ficha de la película
| Estreno en España | 24/07/2009 |
|---|---|
| Dirección | Pete Docter |
| Reparto | Ed Asner, Christopher Plummer, Jordan Nagai, Bob Peterson, Delroy Lindo, Jerome Ranft |
| Género | Películas de animación, Comedias, Películas familiares, Películas de aventuras |
| Duración | 96 min |
| Calificación | A |
| País | Películas estadounidenses |
Una casa, miles de globos y un sueño olvidado
Carl Fredricksen tiene 78 años y, desde que murió su mujer, vive solo y encerrado en sí mismo. Una empresa ha comprado ya todos los terrenos que rodean su vieja casa y, cómo no, también le ha echado el ojo a la suya. Pero Carl no es capaz de desprenderse de ella: las paredes están llenas de recuerdos, entre ellos una fotografía ante la que él y su mujer soñaban con viajar algún día a la cascada más grande del mundo. Aquel viaje nunca llegó a hacerse.
Y entonces llega el giro que da pie al cartel de la película: Carl, tirando de su oficio de antiguo vendedor de globos, llena la casa de globos en una sola noche y, por la mañana, justo antes de que se lo lleven a una residencia, se eleva sin más hacia el cielo. Rumbo a Sudamérica. El único problema es que dentro va un polizón: un niño que estaba en el peor sitio en el peor momento, o en el mejor sitio en el mejor momento, según se mire.
No voy a contar más, porque uno de los grandes placeres de Up es que no deja de sorprender. Lo que sí es seguro es que lo que empieza como la huida de un abuelo cascarrabias acaba convertido en una película de aventuras, y de las que pegan de forma distinta cuando la ves de niño y cuando la ves de adulto.
Esos diez primeros minutos de los que habla todo el mundo
No voy a destripar los detalles, pero hay que decirlo: el arranque de la película es una de las jugadas más valientes de la animación moderna. Pixar abre una comedia familiar con una obertura que encajaría mejor en un drama para adultos. Casi sin palabras, solo con imágenes y música, cuenta algo que muchas películas no consiguen explicar con tanta claridad en dos horas.
Gracias a esa valentía, Carl no es un viejo gracioso del que nos reímos, sino una persona a la que entendemos. Detrás de cada refunfuño y de cada gesto testarudo hay algo que todos cargamos también. A partir de ahí, la casa voladora deja de ser un gag y pasa a ser duelo, rebeldía y esperanza a la vez. No es habitual encontrar una película animada en la que un racimo de globos signifique tanto.
Voces que dan vida a los personajes
Ed Asner como Carl Fredricksen es un acierto total. Su voz es áspera y gruñona, pero en algún rincón esconde una ternura que resulta clave para que Carl no caiga antipático. Durante toda la película se nota que este viejo cascarrabias, en otro tiempo, supo querer muchísimo.
Jordan Nagai, como Russell, es el contrapunto perfecto: entusiasta, parlanchín y un poco pesado, como cualquier niño de verdad. La dinámica entre ambos, el viejo huraño y el chaval infinitamente optimista, es el motor de la película. Christopher Plummer, a quien muchos recordamos por Sonrisas y lágrimas, aporta un peso especial a la historia poniendo voz a Charles Muntz, aunque para no destripar nada prefiero no decir más sobre él.
Mención aparte merece Bob Peterson, que pone voz tanto a Dug como a Alpha y consigue que los dos sean personajes memorables. Delroy Lindo como Beta y Jerome Ranft como Gamma también dan color al grupo, y John Ratzenberger, el amuleto habitual de Pixar, vuelve a asomar con un papel pequeño, el de Tom, el jefe de obra.
Pete Docter, el director que te ablanda
Pete Docter ya demostró con Monstruos, S.A. que sabe contar historias a los niños de forma que los adultos acaben emocionados. Up lleva esa capacidad a lo más alto. Docter no les tiene miedo a los momentos lentos y silenciosos y, lo que es más importante, confía en su público. No sobreexplica, no te restriega cada emoción por la cara: simplemente deja que las imágenes hagan su trabajo.
El ritmo también es magistral. La película dura 96 minutos y en ellos caben el drama, el slapstick, la emoción de cine de aventuras y un montón de humor absurdo. Aun así, nunca parece abarrotada, porque cada chiste y cada escena de acción se conecta de algún modo con el viaje emocional de Carl. Eso es lo que las películas de animación flojas nunca aprenden: el espectáculo solo vale algo si mientras tanto sufrimos por alguien.
Colores, globos y una melodía que no te suelta
Visualmente, Up es un libro ilustrado lleno de juego. Las formas cuadradas y redondeadas de los personajes son casi una descripción de su carácter: la cabeza cuadrada de Carl lo dice todo sobre su terquedad. La casa flotando bajo esa nube multicolor de globos es una de las imágenes más icónicas que nos ha regalado el cine de animación, y los paisajes sudamericanos lucen espléndidos.
La música merecería un capítulo aparte. El tema principal es una melodía sencilla, con aire de vals, que al principio resulta encantadora y que, a medida que vuelve una y otra vez, se va haciendo más dolorosa y más bonita. Buena parte del montaje inicial se sostiene o se hunde con esa música, y desde luego se sostiene. Si una semana después sigues tarareándola, no te extrañes.
¿Dónde se tambalea el globo?
Puestos a buscarle pegas, y algo quiero buscarle, diría que la segunda mitad es por momentos una película de aventuras más convencional de lo que hacía esperar el arranque. Esa profundidad emocional brillante con la que empieza Up cede a veces el paso a la persecución y al slapstick. Para los niños es perfecto, pero el espectador adulto puede echar de menos, en algún instante, la magia silenciosa con la que la película lo había atrapado.
Aunque de verdad es un detalle menor. Incluso en sus tramos más movidos, Up sabe adónde va, y su corazón sigue en su sitio hasta el final.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para cualquiera que disfrute con las películas de Pixar, con el cine familiar que llega al corazón o simplemente con una buena aventura. Especialmente recomendable para verla en familia, con abuelos incluidos y varias generaciones en el sofá.
- Mejor sáltala si: Para quien espere de una película de animación solo payasadas ligeras y sin preocupaciones, y no quiera que unos dibujos le hablen también del duelo y de los sueños que se quedaron por el camino.
Si te gusta, mira también: Monstruos, S.A. (2001), WALL·E (2008), Toy Story 3 (2010), Del revés (2015), Coco (2017)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Up?
Carl Fredricksen, un viudo de 78 años, hace volar su casa con globos en una sola noche y parte hacia Sudamérica para cumplir el sueño que compartía con su mujer: llegar a la cascada más grande del mundo. En el viaje le acompaña un niño que se ha colado como polizón.
¿Cuándo se estrenó Up en España?
Up llegó a los cines españoles el 24 de julio de 2009.
¿Cuánto dura Up?
Up tiene una duración de 96 minutos.
¿Quién dirigió Up?
La película está dirigida por Pete Docter.
¿Quién pone voz a los personajes de Up en la versión original?
Ed Asner da voz a Carl Fredricksen, Christopher Plummer a Charles Muntz, Jordan Nagai a Russell y Bob Peterson a Dug y a Alpha.
¿Cuál es el título original de Up?
El título original es Up, el mismo que en España. Es una comedia de animación y aventura familiar estadounidense.
¿Volverás a subirte a la casa de Carl?
Si ya la has visto, sabes la respuesta: sí, y volverás a emocionarte. Y si por lo que sea se te escapó, no lo dejes para más adelante. Up es esa rara película de animación que regala a los niños una aventura maravillosa y a los adultos un recordatorio silencioso y dolorosamente bonito de que los sueños no se deben dejar en la estantería. Ten a mano los pañuelos y deja que los globos te lleven.
