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Crítica previa al estreno

La Bataille de Gaulle : L'Âge de fer, crítica previa: 160 minutos de rebeldía cuando Francia ya se había rendido

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En el verano de 1940 Francia se rindió, pero un general al que casi nadie conocía no lo hizo. La nueva película de Antonin Baudry, una docuficción de 160 minutos, cuenta la historia del hombre que intentó convencer al mundo desde Londres de que la guerra aún no había terminado. Sobre el papel tiene todos los ingredientes de un gran drama histórico de los que dejan huella.

7,5/10
Nota esperada
Un proyecto ambicioso y valiente que, si consigue esquivar el tono solemne de museo, puede ser una de las películas históricas más potentes del año.
Historia
8
Interpretación
8
Dirección
7
Apartado visual
8
Música y sonido
7
Emoción
7

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

DirecciónAntonin Baudry
RepartoSimon Abkarian, Simon Russell Beale, Florian Lesieur, Benoît Magimel, Loic Corbery, Anamaria Vartolomei
GéneroDocudramas
Duración160 min
PaísPelículas francesas, Películas belgas, Películas estadounidenses

De qué va, sin spoilers: un hombre contra la derrota

El punto de partida es tan sencillo como brutal. En 1940 Francia se derrumba, firma el armisticio y parece que la historia ha zanjado la cuestión de un plumazo. En medio de ese caos, un solo hombre se niega a aceptar la derrota: Charles de Gaulle, por entonces un perfecto desconocido. Solo y con todo en contra, huye a Londres para convencer desde allí al mundo de que la lucha no ha terminado y de que Francia no está perdida.

Según la sinopsis, la película no se queda en el retrato de un único personaje. En Inglaterra, en Francia y en África van apareciendo poco a poco quienes resisten en la sombra: estudiantes de instituto rebeldes y soldados decididos a todo. Para mí, esa estructura coral es la promesa más interesante del proyecto. No vamos a ver cómo se esculpe una estatua, sino cómo una voz testaruda se convierte lentamente en un movimiento.

Quiénes son exactamente esas figuras de las tramas secundarias y hacia dónde se dirige la historia es algo que no sabremos hasta el estreno. Los libros de historia nos dan pistas sobre el rumbo de la guerra, pero el punto de vista de la película, sus acentos y lo que se juega en ella siguen siendo un misterio.

Antonin Baudry: un diplomático detrás de la cámara

Puede que el nombre de Antonin Baudry no le diga mucho al gran público, pero conviene no perderlo de vista. Su anterior película, Le Chant du loup, era un thriller francés ambientado en un submarino, tenso y muy bien ajustado, que demostró que Baudry sabe moverse en espacios reducidos, con un ritmo que crispa los nervios, y que no le asusta la producción a gran escala.

Más interesante todavía es que su trayectoria esté ligada a la diplomacia. En una película donde el arma principal no es el fusil, sino la persuasión, la negociación y el farol político, eso es una muy buena señal. Los meses de De Gaulle en Londres fueron sobre todo una guerra librada con palabras, en despachos y delante de los micrófonos de la radio. Si alguien sabe filmar una mesa de negociación como si fuera un campo de batalla, puede que sea él.

La duda está en si esa tensión de thriller sobrevivirá en un fresco histórico de 160 minutos que salta de un continente a otro. Es un género con tendencia a hacerse pesado, y ahí se lo juega todo.

El reparto: élite francesa y artillería pesada británica

El reparto impone ya a primera vista. Simon Abkarian es un actor carismático y de presencia rotunda al que el público internacional conoce desde Casino Royale. Benoît Magimel es uno de los valores más seguros del cine francés y ya demostró en La pianista todo lo que es capaz de transmitir con una sola mirada. Anamaria Vartolomei, tras El acontecimiento, se ha convertido en uno de los rostros más estimulantes de la nueva generación de actrices francesas.

En el bando británico, Simon Russell Beale es una leyenda de las tablas que da peso a cada frase, y Tom Mison borda esos personajes ingleses algo refinados y algo irónicos. Junto a ellos están también Florian Lesieur, Loic Corbery, Niels Schneider, Karim Leklou y Kacey Mottet Klein, un grupo variado que encaja de maravilla con una historia de tantas tramas.

No voy a detallar quién interpreta a quién antes del estreno, pero con semejante lista de nombres las interpretaciones pueden ser la base sólida sobre la que se apoye la película, aunque el guion tropiece aquí y allá.

¿Qué puede hacerla algo más que otra lección de historia con vestuario de época?

El cine sobre la Segunda Guerra Mundial está saturado, y los biopics de grandes estadistas tienen una costumbre bastante incómoda: hacer demasiadas reverencias a su protagonista. Si aun así soy optimista, es por unos cuantos motivos concretos:

Si estos cuatro elementos encajan, el resultado puede ser una película que hable a la vez de historia y de esa pregunta eterna: cuánto vale la tozudez de una sola persona cuando todos los demás ya han tirado la toalla.

¿Dónde puede patinar? Los riesgos

Empecemos por lo evidente: 160 minutos. No es poco, y en una docuficción la duración es un arma de doble filo. Puede dar espacio a los personajes y a una construcción pausada, pero también puede diluirse con facilidad si las tramas secundarias no tienen suficiente peso o si la principal se apoya demasiado en los diálogos.

El segundo riesgo es el propio género de la docuficción. Este formato suele anteponer la fidelidad a los hechos al arco dramático, y entonces el espectador recibe más una reconstrucción que una experiencia. Y en una producción francesa sobre una figura clave del mito nacional, la tentación de la hagiografía siempre está ahí.

Por último, una narración coral solo funciona si todas las tramas parecen igual de importantes. Si los estudiantes o los soldados del frente africano se quedan en simple ilustración al lado de los grandes discursos de De Gaulle, la película perderá lo que, a juzgar por la sinopsis, tiene de más original.

Imagen, sonido y la dureza de la guerra

Todo apunta a que la guerra no será un telón de fondo aséptico y de cartel propagandístico, sino que habrá momentos duros y crudos. Eso le sienta bien a un tema así: la Resistencia no fue una aventura romántica, sino una empresa en la que uno se jugaba la vida y que a menudo acababa en sangre.

Por lo que vimos en su película anterior, también cabe esperar mucho del diseño de sonido y de la construcción de la tensión. En una historia en la que una emisión de radio es en sí misma un arma, el papel dramático del sonido puede ser especialmente importante. Es un terreno que el director ya ha demostrado dominar, así que aquí tengo verdadera curiosidad.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: El instante más oscuro (2017), Dunkerque (2017), Valkiria (2008), El discurso del rey (2010)

Preguntas frecuentes

¿De qué trata La Bataille de Gaulle : L'Âge de fer?

En 1940, tras el hundimiento de Francia y el armisticio, Charles de Gaulle, por entonces un general desconocido, huye a Londres para seguir luchando, mientras en Inglaterra, Francia y África van surgiendo resistentes, estudiantes de instituto rebeldes y soldados decididos a todo.

¿Cuánto dura la película?

La película dura 160 minutos.

¿Quién la dirige?

La dirige Antonin Baudry, autor del thriller submarino Le Chant du loup.

¿Quién sale en la película?

Entre otros, Simon Abkarian, Simon Russell Beale, Benoît Magimel, Anamaria Vartolomei, Niels Schneider, Karim Leklou, Tom Mison, Florian Lesieur, Loic Corbery y Kacey Mottet Klein.

¿Merece la pena sentarse 160 minutos por la tozudez de un general?

Yo creo que sí, o al menos todo apunta en esa dirección. Un reparto internacional potente, un director que ya ha demostrado lo que sabe hacer en un drama tenso y claustrofóbico, y una historia que arranca en el momento de la derrota, no en el de la victoria. Esto último es el mejor punto de partida posible: resulta mucho más emocionante ver cómo alguien se convierte en leyenda que verlo nacer ya como tal.

Los riesgos son reales, y la duración y el formato de docuficción pueden hacer que la película pese, pero ante una apuesta tan ambiciosa prefiero animarla que torcer el gesto antes de tiempo. Mi nota prevista ronda un 7,5 bastante sólido, y si Baudry encuentra el equilibrio entre la alta política y los resistentes anónimos, puede superar sin problemas el 8.

Nota esperada: 7,5/10 · Historia 8 · Interpretación 8 · Dirección 7 · Apartado visual 8 · Música y sonido 7 · Emoción 7