Crítica de Transporter: Jason Statham, un BMW y tres reglas que no tarda en romper
Hay un momento en que un británico calvo dobla con mimo su americana antes de dejar medio puerto hecho trizas, y entonces sabes que esta película tiene muy claro lo que quiere. Transporter no pretende parecer más lista de lo que es, pero en lo que se propone se muestra sorprendentemente segura de sí misma. Es la película que convirtió a Jason Statham en héroe de acción.
Tonta, con estilo, rápida y divertidísima. Statham ya se mueve aquí como si llevara toda la vida preparándose para este papel.
Ficha de la película
| Original | The Transporter |
|---|---|
| Estreno en España | 17/01/2003 |
| Dirección | 元奎, Louis Leterrier |
| Reparto | Jason Statham, 舒淇, François Berléand, Matt Schulze, Ric Young, Doug Rand |
| Género | Películas de acción, Películas de crimen, Thrillers |
| Duración | 92 min |
| Calificación | 18 |
| País | Películas estadounidenses, Películas francesas |
Regla número uno: no abras el paquete
Frank Martin es un profesional solitario. Transporta lo que sea, adonde sea, a la hora exacta, y luego desaparece. No pregunta, no se equivoca y vive según sus propias reglas, de las que no se aparta ni un milímetro. Ese es el planteamiento y, siendo sinceros, para una película así basta y sobra. El coche es rápido, los clientes son sospechosos y el tipo es tan frío como un cubito de hielo en un vaso de whisky.
Hasta que un día hace una excepción. Abre uno de los paquetes que le han confiado y dentro de la bolsa encuentra a una preciosa chica china amordazada con cinta. A regañadientes, la entrega. Pero poco después su querido coche salta por los aires y Frank vuelve a ver al destinatario. A partir de ahí las reglas dejan de importar: rescata el envío y, ante la insistencia de la chica, intenta averiguar quién los quiere muertos y por qué.
No voy a contar más, ni falta que hace. Transporter no se queda en la memoria por su argumento, sino por la manera de servirlo.
Statham, nace el caballero calvo
Hasta entonces a Jason Statham se le conocía sobre todo por los thrillers de gánsteres de Guy Ritchie, por sus personajes charlatanes y de lengua rápida en Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes. Aquí, en cambio, queda claro que funciona en un registro completamente distinto. Frank Martin habla poco, observa mucho y, cuando se mueve, cuenta.
La mayor virtud de Statham es que no sobreactúa. No nos guiña el ojo ni intenta ser más gracioso de lo que pide la situación. Simplemente te convence de que este hombre se toma su trabajo en serio y de que sus reglas no son una pose, sino una técnica de supervivencia. Además, en las peleas se le ve como pez en el agua, algo nada desdeñable en un héroe de acción.
Shu Qi, en el papel de Lai, carga con la tarea más difícil: sacar a Frank de su orden de siempre. La química entre ambos no arde, más bien se mantiene a fuego lento, aunque la película tampoco se apoya demasiado en ella. François Berléand, como el inspector Tarconi, es el arma secreta: un policía seco, simpático y algo cansado, cuyas escenas se agradecen todas. Matt Schulze (Wall Street) y Ric Young (señor Kwai) ponen la cara del mal con la amenaza justa que exige el género.
Coreografía de Hong Kong bajo el sol francés
Entre los directores figuran Corey Yuen y Louis Leterrier, y esa pareja explica la mezcla extraña, pero eficaz, de la película. La escuela de acción hongkonesa de Corey Yuen se nota en cada pelea: escenas creativas, que aprovechan el espacio y a veces son abiertamente cómicas, donde cualquier elemento del decorado puede convertirse en un arma. Si alguna vez has visto a alguien repartir golpes mientras resbala por un suelo empapado en aceite, este es ese tipo de cine.
La parte francesa aporta el ambiente: costa soleada, carreteras sinuosas, conducción elegante y una despreocupación muy europea. Y los 92 minutos de metraje son una bendición: la película no se alarga, no se rellena con subtramas inútiles, resuelve rápido lo que puede y pasa a la siguiente escena de acción.
Lo que funciona y lo que no funciona nada
Empecemos por lo bueno, que es lo que más abunda:
- El primer cuarto de hora es sencillamente estupendo: rápido, tenso y presenta a la perfección el mundo de Frank.
- Los combates cuerpo a cuerpo son ingeniosos y entretenidos, de lejos lo mejor de la película.
- El carisma de Statham sostiene incluso los tramos más flojos.
- El ritmo: hora y media y no te aburres ni un momento.
Los puntos débiles tampoco son un secreto. El guion a menudo es solo una excusa para la siguiente secuencia de acción, las motivaciones de los villanos son endebles y la segunda mitad se inclina cada vez más hacia la exageración estruendosa, casi de dibujos animados. La trama romántica cumple el expediente y poco más. Quien busque lógica se desencantará pronto. Pero quien quiera una buena película de acción de sábado por la noche, con cerveza y patatas fritas, tendrá exactamente eso.
¿Qué vale esta película hoy, tantos años después?
Resulta curioso volver a ver Transporter ahora que el nombre de Statham se ha convertido prácticamente en un género en sí mismo. Desde entonces el cine de acción se ha vuelto mucho más duro, oscuro y largo, y a su lado esta película de 2002 parece casi refrescantemente ligera. Tiene algo de la elegancia ingenua del cine de acción europeo de finales de los noventa y una pizca del espíritu juguetón del cine de Hong Kong.
No es perfecta y en algunos momentos es directamente bobalicona, pero tiene estilo y sabe cuál es su fuerte. Y lo más importante: aquí tomó forma el personaje de Statham que después hemos visto mil veces. Si te interesa saber dónde arrancó esa carrera, este es el punto de partida obligatorio.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan del cine de acción rápido, espectacular y sin complicaciones, y para los fans de Statham con curiosidad por ver dónde empezó todo.
- Mejor sáltala si: Quienes esperen una historia compleja, personajes profundos o una lógica creíble acabarán exasperados en la segunda mitad.
Si te gusta, mira también: Ronin (1998), Venganza (2008), Drive (2011), Lock & Stock (1998)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata Transporter?
Frank Martin es un transportista profesional que nunca hace preguntas y nunca abre los paquetes. Un día rompe esa norma y encuentra dentro a una chica china atada. Después de que le vuelen el coche, la rescata e intenta descubrir quién quiere matarlos.
¿Cuándo se estrenó Transporter en España?
La película llegó a los cines españoles el 17 de enero de 2003.
¿Cuánto dura Transporter?
Dura 92 minutos.
¿Quién protagoniza Transporter?
Jason Statham interpreta a Frank Martin, acompañado de Shu Qi (Lai), François Berléand (Tarconi) y Matt Schulze (Wall Street).
¿Quién dirigió Transporter?
La dirigieron Corey Yuen y Louis Leterrier, en una coproducción entre Estados Unidos y Francia.
¿Merece la pena volver a sentarse en el asiento del copiloto junto a Frank Martin?
Sí, si sabes a lo que vas. Transporter no es una gran película, pero sí un gran entretenimiento: rápida, con estilo, a ratos ridículamente pasada de vueltas y con un protagonista al que da gusto ver. No merece la pena gastar muchas palabras en la historia, pero sí en las peleas y en la fría profesionalidad de Statham. Para una noche tranquila con palomitas sigue funcionando sin problema, y como curiosidad cinéfila tampoco se queda corta: aquí metió la marcha toda una carrera dedicada a la acción.
