La duquesa, crítica: Keira Knightley en una jaula de oro y Ralph Fiennes con la mirada de hielo
Hay dramas de época en los que el corsé no es un adorno, sino una cárcel. La duquesa es exactamente eso: detrás de los bailes deslumbrantes, los sombreros de plumas y los salones políticos, una mujer lucha por algo tan básico como poder decidir sobre su propio corazón. Las escenas que comparten Keira Knightley y Ralph Fiennes hacen que la película golpee hoy con más fuerza de la que uno esperaría.
Un drama de época precioso, asfixiante y sorprendentemente actual, que se sostiene sobre la interpretación gélida de Ralph Fiennes y una Keira Knightley que se deja la piel en el papel.
Ficha de la película
| Original | The Duchess |
|---|---|
| Dirección | Saul Dibb |
| Reparto | Keira Knightley, Ralph Fiennes, Charlotte Rampling, Dominic Cooper, Hayley Atwell, Simon McBurney |
| Género | Dramas, Películas históricas, Películas románticas |
| Duración | 110 min |
| País | Películas italianas, Películas británicas, Películas francesas |
¿Dónde ver La duquesa?
| En suscripción |
|---|
¿De qué va La duquesa? (sin spoilers)
Estamos a finales del siglo XVIII y en el centro de todo está Georgiana Spencer, una de las figuras más fascinantes de su época. Muy joven se casa con el duque de Devonshire, bastante mayor que ella, pilar de la alta sociedad y hombre al que debe dar hijos. Georgiana se convierte enseguida en el gran icono de la moda de su tiempo, en una madre entregada y en una voz brillante de la vida política, y el pueblo llano directamente la adora.
Pero detrás del brillo está lo que de verdad hace interesante la historia: la lucha desesperada por el amor. Georgiana se ve arrastrada a una relación apasionada y condenada con Charles Grey, mientras se forma un triángulo tenso y muy extraño entre su marido y su mejor amiga, Lady Bess Foster. No cuento más, porque la fuerza de la película está precisamente en cómo esos hilos se van enredando poco a poco y apretando cada vez más alrededor del cuello de Georgiana.
Sus gustos extravagantes, el juego y los escándalos amorosos hicieron a esta mujer famosa y tristemente célebre a la vez. La película no pretende canonizarla, pero tampoco la juzga. Prefiere mostrar qué se siente cuando todo un país te idolatra y en casa nadie te pregunta qué quieres tú.
Keira Knightley, que aquí por fin no es solo guapa
Hacia 2008, Keira Knightley ya era la reina indiscutible del cine de época; basta pensar en Orgullo y prejuicio o en Expiación, más allá de la pasión. Habría sido fácil volver a interpretar a la misma chica desafiante y descarada, y en la primera media hora a veces da la sensación de que pisa terreno conocido. Pero a medida que el mundo de Georgiana se estrecha, su interpretación se vuelve más callada y más dolorosa.
Lo que más me gustó es cómo marca la diferencia entre la Georgiana pública y la privada. En el salón brilla, bromea y los políticos están pendientes de cada palabra suya. Cuando la puerta se cierra a su espalda, la sonrisa se marchita y queda una mujer joven que ha descubierto que su vida forma parte de un trato. Esa dualidad es el corazón de la película, y Knightley la defiende con credibilidad.
No es una interpretación perfecta: hay momentos en los que los gestos demasiado calculados y ese adelantar la mandíbula tan suyo te sacan de la escena. Pero en las secuencias más duras está a la altura, y eso es lo que cuenta.
Ralph Fiennes, el duque de hielo
Si me preguntas a mí, el verdadero arma secreta de la película es Ralph Fiennes. Como duque de Devonshire construye un personaje al que odias y compadeces a partes iguales. No es un villano estridente: no grita, no da portazos. Sencillamente no entiende qué le pasa a su mujer. Él tiene claro lo que espera: el matrimonio es un contrato y las obligaciones de la esposa están más que definidas.
Fiennes dice más con un leve tic en la cara, una frase a medias o una escena con un perro que otros con un monólogo entero. Quien sepa desde La lista de Schindler lo escalofriantemente frío que puede llegar a ser en pantalla encontrará aquí una versión mucho más contenida, pero igual de inquietante. Es su presencia la que convierte la película en algo más que un bonito romance de época.
Los secundarios: madre, amiga, amante
En el reparto secundario también se nota que aquí no se ha escatimado. Charlotte Rampling, como Lady Spencer, la madre de Georgiana, impone con muy pocas escenas. Ella representa el sistema: quiere a su hija, pero conoce perfectamente las reglas y sabe que no las escribe una mujer.
Hayley Atwell, como Bess Foster, tiene quizá el papel más delicado. La amiga que es refugio y traición al mismo tiempo, y Atwell no la reduce a una simple intrigante. Su personaje también tiene sus propias ataduras, y por eso el triángulo resulta de verdad doloroso y no de culebrón.
Dominic Cooper, como Charles Grey, encarna la pasión y la promesa de libertad. Confieso que es donde menos profundidad he notado: es más una función que una persona, la encarnación del deseo romántico. En el trasfondo político aparecen además Simon McBurney como Charles Fox, Aidan McArdle como Richard Brinsley Sheridan y John Shrapnel como el general Grey, que dan vida a ese mundo de salones en el que Georgiana es la estrella más brillante.
La dirección de Saul Dibb: imagen preciosa, marco estrecho
Saul Dibb no es un rupturista atrevido, y esta película tampoco pretende serlo. La dirección es clásica, elegante y en algunos momentos quizá demasiado prudente. El apartado visual, en cambio, es apabullante: el vestuario, los peinados y los salones de las mansiones refuerzan la sensación de que Georgiana vive en una caja preciosa pero cerrada. Es una decisión consciente, y funciona.
Donde la he notado más floja es en el ritmo. Sus 110 minutos no son demasiados, pero hay un tramo central en el que la película ilustra más que narra. La faceta política, la que convirtió a Georgiana en una figura tan singular, se queda a menudo en ruido de fondo, y me habría gustado ver más de cómo se movía esta mujer en un mundo de hombres. El peso recae claramente en el drama íntimo, algo comprensible, pero que estrecha un poco el retrato.
¿Por qué se siente tan actual?
La historia de Georgiana es, en el fondo, un relato muy de hoy sobre la fama, la gloria y el anhelo de un amor verdadero. Una mujer a la que el público adora, a la que le copian cada vestido y de la que todo el mundo habla, mientras su vida privada está por completo en manos de otros. El patrón nos resulta familiar, y la película tiene la sensatez de no restregarnos el paralelismo por la cara: deja que lo descubramos nosotros.
Por eso La duquesa es algo más que otro drama de época para la estantería. Lo interesante no es el pasado lejano, sino lo mucho que se parecen los barrotes de aquella jaula a los de ahora, solo que hoy lo que aprieta ya no es el corsé.
¿Para quién es?
- Es para ti si: Para quienes disfrutan de los dramas de época, los triángulos amorosos dolorosos y los grandes duelos interpretativos. Imprescindible para los seguidores de Keira Knightley y Ralph Fiennes.
- Mejor sáltala si: Quien busque una trama trepidante, acción o una comedia romántica ligera saldrá decepcionado. Su ritmo pausado y contenido no es para todo el mundo.
Si te gusta, mira también: Orgullo y prejuicio (2005), Anna Karenina (2012), María Antonieta (2006), La favorita (2018), Elizabeth (1998)
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la película La duquesa?
De la vida de Georgiana Spencer, duquesa de Devonshire, a finales del siglo XVIII: su matrimonio con un duque mucho mayor que ella, su papel en el mundo de la moda y la política, su relación con Charles Grey y el triángulo amoroso con su marido y su mejor amiga, Bess Foster.
¿Cuánto dura La duquesa?
La película dura 110 minutos.
¿Cuándo se estrenó La duquesa?
La película se estrenó originalmente el 5 de septiembre de 2008.
¿Quién dirige La duquesa?
La dirige Saul Dibb.
¿Quién sale en La duquesa?
Keira Knightley (Georgiana), Ralph Fiennes (duque de Devonshire), Charlotte Rampling (Lady Spencer), Dominic Cooper (Charles Grey), Hayley Atwell (Bess Foster), además de Simon McBurney, Aidan McArdle y John Shrapnel.
¿Cuál es el título original de La duquesa?
Su título original es The Duchess. Es una coproducción entre Italia, Reino Unido y Francia.
¿Merece la pena ponerse el corsé una noche con Georgiana?
Yo creo que sí. La duquesa no es una película revolucionaria y en su tramo central se nota algún bache, pero tiene un trabajo actoral que lo compensa con creces. Knightley ofrece una Georgiana vulnerable y viva, y Fiennes un marido del que no te libras en días. Si una noche de lluvia te apetece algo bonito, triste y sorprendentemente actual, esta película te dará justo donde duele.
