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Crítica · Estreno: 18/10/2013

Turbo, crítica: el caracol que soñaba con las 500 Millas de Indianápolis y que casi nos convence

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Hay ideas que, contadas en una sola frase, provocan una carcajada y que luego, durante hora y media, te tienen animando al protagonista. Turbo es exactamente eso: un caracol que quiere correr las 500 Millas de Indianápolis. Absurda, ruidosa y a ratos previsible, pero pisa el acelerador con tantas ganas que cuesta enfadarse con ella.

7,0/10
Nota
Turbo no revoluciona el cine de animación, pero es una película familiar entrañable y llena de energía, con un protagonista cuyo entusiasmo se contagia.
Historia
6
Interpretación
8
Dirección
7
Apartado visual
8
Música y sonido
7
Emoción
6

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

Estreno en España18/10/2013
DirecciónDavid Soren
RepartoRyan Reynolds, Paul Giamatti, Michael Peña, Samuel L. Jackson, Luis Guzmán, Bill Hader
GéneroPelículas de animación, Películas familiares
Duración96 min
CalificaciónAi
PaísPelículas estadounidenses

Un caracol que no cabe en su propia concha

El punto de partida de Turbo es tan sencillo que roza lo genial. Nuestro protagonista es un caracol obsesionado con la velocidad, enamorado de las carreras y convencido de que su sitio está en la pista. El problema es que los caracoles no son famosos precisamente por adelantar a nadie, y la sociedad caracolera, lenta y apocada, mira sin entender a ese compañero inquieto que siempre quiere estar en otra parte.

Entonces llega un accidente de lo más extraño que lo vuelve todavía más rápido, y a partir de ahí ya no hay quien lo frene: la meta es nada menos que las 500 Millas de Indianápolis, una de las carreras de coches más célebres del mundo. Parece una misión imposible, y sin embargo la película va de cómo el caracol corre hacia la victoria y de cómo, por el camino, se convierte en una estrella. No hace falta saber más de antemano: lo importante es el viaje o, en este caso, la carrera.

La historia tiene un mensaje muy claro que la película suelta desde el primer minuto: cualquier sueño puede hacerse realidad si eres lo bastante rápido. Es el clásico mantra del cine familiar estadounidense, claro, pero aquí el chiste visual, esa rebelión contra la lentitud como estado natural, le da un punto extra.

Unas voces que merece la pena escuchar

Si en algo destaca de verdad Turbo es en su reparto. Ryan Reynolds pone la voz al protagonista y aporta justo esa energía chulesca, algo bocazas pero con buen fondo, que uno espera de él. Es de esos actores que siempre parecen guiñarte un ojo con la voz, y eso le sienta de maravilla a un personaje que se niega a aceptar sus propios límites.

A su lado, Paul Giamatti interpreta a Chet, la voz sensata y preocupona, y como Giamatti es un maestro de los personajes agrios y agobiados, la pareja funciona sola. Michael Peña da vida a Tito y desprende todo el encanto cálido y entusiasta de un gran actor de carácter.

Y luego está la tropa de secundarios, casi un despilfarro para una película de animación: Samuel L. Jackson es Whiplash, Snoop Dogg es Smoove Move, Maya Rudolph es Burn, Luis Guzmán es Angelo y Bill Hader se encarga de Guy Gagné. La voz de Samuel L. Jackson es un género en sí misma, y solo oírla en una película de caracoles ya arranca una sonrisa. Este grupo aporta buena parte del impulso de la película: unos gags dependen del guion y otros, directamente, de las voces.

David Soren y la lentitud convertida en espectáculo

El director es David Soren, y lo que mejor hace es transmitir la sensación de velocidad desde el punto de vista de un bicho que normalmente ve el mundo desde la base de una brizna de hierba. Uno de los grandes regalos de la animación es poder jugar con la perspectiva, y Turbo lo aprovecha: el contraste entre la pequeña criatura y el enorme y atronador mundo de las carreras es la mejor idea visual de la película.

El apartado visual es colorido, soleado y estridente, justo lo que pide una película de carreras. El ritmo también cumple: sus 96 minutos no se hacen largos, y la película sabe que su público no va a aguantar pacientemente escenas lentas y alargadas. Resulta irónico que la mayor virtud de una película sobre un caracol sea el empuje, pero de eso va precisamente todo esto.

Eso sí, Soren no arriesga demasiado. La estructura sigue el esquema de siempre: un héroe soñador al que nadie entiende, un punto de inflexión, el ascenso y la gran carrera. Quien haya visto unas cuantas películas de animación familiar intuirá por dónde van los tiros. No es un problema, pero tampoco hay sorpresa.

Lo que funciona: humor, ritmo y corazón

El gran acierto de Turbo es que se toma en serio su propia premisa absurda. No se pasa el rato recordándote lo ridículo que es todo, sino que te deja animar al caracol. Por eso la van a adorar los niños: ellos no ven una parodia, sino a un pequeño héroe con grandes ambiciones.

También tiene algo muy simpático la forma en que retrata la lentitud de los caracoles: no son malvados, simplemente viven a otro ritmo. Y Turbo no se rebela porque odie a los suyos, sino porque no encaja en el papel que le han asignado. Es una idea sorprendentemente potente para una película infantil, y muchos espectadores pequeños se verán reflejados en ella.

Donde se acaba la gasolina

Y ahora toca la parte menos agradable. Turbo es una buena película familiar, pero no una gran película. No es de esas animaciones que te hacen llorar de adulto ni de las que sigues comentando años después. Los momentos emotivos están bien resueltos, solo que se ven venir, y la película se apoya más en el ambiente y el ritmo que en personajes con verdadera profundidad.

Además, el terreno de la animación de carreras está bastante concurrido: el mundo de los héroes parlanchines obsesionados con la velocidad no es nuevo, y esta película corre inevitablemente a la sombra de sus ilustres predecesoras. Cuando flojea un poco, se nota: algún que otro chiste funciona más por la voz famosa que por el ingenio del guion.

Como adulto, a veces tuve la sensación de que la película sabe lo que tiene que hacer y lo hace con aplicación, pero sin salir de su zona de confort. Paradójicamente, el caracol que quiere superar sus límites a toda costa protagoniza una película que no se atreve del todo a hacer lo mismo.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Cars (2006), Ratatouille (2007), Kung Fu Panda (2008), Ratónpolis (2006)

Preguntas frecuentes

¿Cuándo se estrenó Turbo en España?

Turbo llegó a los cines españoles el 18 de octubre de 2013.

¿De qué trata Turbo?

De un caracol obsesionado con la velocidad que, tras un extraño accidente, se vuelve todavía más rápido y decide participar en las 500 Millas de Indianápolis.

¿Cuánto dura Turbo?

La película dura 96 minutos.

¿Quién pone voz a los personajes de Turbo en la versión original?

Ryan Reynolds es Turbo, y le acompañan Paul Giamatti (Chet), Michael Peña (Tito), Samuel L. Jackson (Whiplash), Luis Guzmán (Angelo), Bill Hader (Guy Gagné), Snoop Dogg (Smoove Move) y Maya Rudolph (Burn).

¿Quién dirige Turbo?

La película está dirigida por David Soren.

¿Puede el caracol ponerse en la parrilla de salida de una tarde de cine en familia?

Sí, sin ningún reparo. Turbo no va a ganar el campeonato histórico del cine de animación, pero para una tarde de domingo en familia ofrece justo lo que hace falta: ritmo, humor, un pequeño héroe entrañable y un mensaje que los niños entienden a la primera. De adulto notarás a ratos que este recorrido ya lo has hecho en otras películas, pero las voces famosas y la perspectiva del caracol bastan para no aburrirse. Para mí es un seis sólido; con ojos de niño, más bien un ocho.

Nota: 7,0/10 · Historia 6 · Interpretación 8 · Dirección 7 · Apartado visual 8 · Música y sonido 7 · Emoción 6