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Crítica · Estreno: 07/02/1944

Pinocho, crítica: el muñeco de madera que ochenta años después sigue haciéndonos llorar y temblar

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Hay cuentos que te acunan y cuentos que te sacuden, y Pinocho hace las dos cosas sin pedir permiso. El muñeco de Disney cobra vida en una noche estrellada y, a partir de ahí, la película levanta a su alrededor un auténtico parque de atracciones moral que todavía hoy deja al espectador boquiabierto. La he vuelto a ver de adulto y tengo que reconocerlo: es mucho más valiente, más oscura y más bonita de lo que recordaba.

9,0/10
Nota
Pinocho no es una pieza de museo cubierta de polvo, sino una fábula preciosamente dibujada y sorprendentemente dura que sigue siendo una de las cumbres de Disney.
Historia
8
Interpretación
9
Dirección
9
Apartado visual
10
Música y sonido
9
Emoción
9

La nota global es la media de los seis criterios.

Ficha de la película

OriginalPinocchio
Estreno en España07/02/1944
DirecciónHamilton Luske, Ben Sharpsteen, T. Hee, Wilfred Jackson, Norman Ferguson, Jack Kinney, Bill Roberts
RepartoDickie Jones, Cliff Edwards, Christian Rub, Evelyn Venable, Walter Catlett, Mel Blanc
GéneroPelículas de animación, Películas familiares, Películas de fantasía
Duración88 min
CalificaciónAPTA
PaísPelículas estadounidenses

Un carpintero solitario y un deseo que se cumple

El planteamiento es tan sencillo que parece una canción infantil: Geppetto, un viejo carpintero que vive solo, talla un muñeco de madera y lo llama Pinocho. En una noche mágica, un hada le da vida, y desde ese momento el pequeño hombrecillo de madera persigue lo que sería la gran aventura de cualquier niño: convertirse en un niño de verdad, de carne y hueso. Pero para eso no basta con la magia. Tiene que ganárselo, y además a base de valentía, lealtad y sinceridad.

Y aquí llega el giro que impide que Pinocho sea un cuento empalagoso: el protagonista es increíblemente ingenuo. Encadena una tontería tras otra y la película no lo disimula. Pinocho tropieza, confía en quien no debe, toma malas decisiones y las consecuencias a veces dan auténtico miedo. Eso es precisamente lo que hace verdadera su historia. No asistimos al paseo triunfal de un héroe perfecto, sino al de un niño que aprende a base de golpes qué está bien y qué está mal.

No voy a destripar nada, pero sí os adelanto una cosa: quien solo conozca al personaje por los libros de cuentos o por la publicidad se va a sorprender de hasta dónde llega la película a la hora de poner a prueba a Pinocho.

Pepito Grillo, la conciencia más paciente del mundo

Si hay un personaje que se roba la función, ese es Pepito Grillo. El pequeño y sabio amigo que se pega a Pinocho para avisarle, guiarle y, casi siempre, fracasar en el intento. La voz de Cliff Edwards en la versión original es tan cálida, divertida y humana que el grillo acaba siendo el corazón de la película. Es con quien se identifica el espectador adulto: el que ve venir el desastre, el que intenta advertirlo y el que, aun así, no se rinde cuando el muñeco vuelve a meter la pata.

Me encanta que Pepito no sea un sabelotodo aséptico que se dedica a sermonear. Tiene su punto de vanidad, de cansancio, a veces también flaquea, y justo por eso cae tan bien. Para los niños es el amigo; para los padres, un pequeño espejo: así es intentar educar a alguien que justo ahora no tiene ninguna gana de escucharte.

Y no hay que olvidarse del resto. El Geppetto de Christian Rub es tan bondadoso y frágil que se te gana desde las primeras escenas. El Hada Azul de Evelyn Venable resulta etérea y tranquilizadora. Y Dickie Jones, como voz de Pinocho, clava ese tono infantil, curioso y algo atolondrado que hace que el personaje sea a la vez exasperante y entrañable.

Villanos que todavía me ponen los pelos de punta

Uno de los grandes aciertos de Pinocho es su galería de malvados. Walter Catlett pone voz al taimado y fanfarrón Honest John (en el original, "Honest John" Worthington Foulfellow), la tentación hecha zorro: sonríe, adula y mientras tanto ya está calculando el beneficio. A su lado está Gideon, cuyo hipo corre a cargo nada menos que de Mel Blanc, la leyenda de las voces animadas a quien casi todo el mundo conoce por los Looney Tunes de Warner.

Charles Judels aparece por partida doble: es la voz de Stromboli y también la del Cochero, y ambos personajes resultan tan amenazantes que los espectadores más pequeños pueden llegar a dar un respingo. Frankie Darro, por su parte, interpreta a Lampwick, la mala compañía, con ese tono de adolescente chulito y despreocupado al que, cómo no, un muñeco ingenuo admira sin dudarlo.

Lo que más me gusta es que estos villanos no son caricaturas. Dan miedo porque son creíbles. Son justo ese tipo de adultos y de malas amistades de los que los padres siempre intentan proteger a sus hijos, y la película lo enseña con una franqueza sorprendente.

Siete directores, una sola atmósfera: así luce la magia dibujada a mano

Los créditos impresionan a primera vista: Hamilton Luske, Ben Sharpsteen, T. Hee, Wilfred Jackson, Norman Ferguson, Jack Kinney y Bill Roberts figuran todos como directores. ¿Siete nombres para una película de 88 minutos? Era algo habitual en los primeros largometrajes de Disney, donde cada bloque lo llevaba un director distinto. Y lo milagroso es que el resultado no es una película deshilachada ni hecha a retales. Pinocho es homogénea, fluida, y mantiene el mismo tono de principio a fin.

Lo visual, sencillamente, deja sin aliento. Los pequeños detalles del taller de Geppetto, los relojes y juguetes tallados en madera, el juego de luces en la noche estrellada: cada fotograma parece un cuadro. Con unos ojos acostumbrados a la animación digital actual, tan pulida, llama todavía más la atención la cantidad de trabajo hecho a mano y el mimo de cada detalle. No es exagerado decir que Pinocho es una de las obras más bellas de la animación tradicional.

Eso sí, el ritmo no es el de una película familiar de hoy. A veces se recrea en una escena y deja que la imagen y la música hagan su trabajo. Yo lo he disfrutado muchísimo, pero un niño acostumbrado a la velocidad quizá se impaciente un poco al principio.

¿Dónde te atrapa y dónde puede atragantarse?

Empecemos por lo que funciona:

Y lo que impide que se lleve un diez en todo: la historia es algo episódica, salta de aventura en aventura, y la ingenuidad del protagonista llega a resultar casi irritante. Claro que de eso se trata, pero el espectador adulto se llevará las manos a la cabeza más de una vez pensando "Pinocho, ¿en serio?". Además, algunas partes son realmente oscuras y dan miedo. Con los más pequeños conviene verla acompañados y charlar un poco después.

Aun así, son más rasgos de carácter que defectos. Pinocho se hizo en una época en la que los cuentos todavía se atrevían a asustar, y creo que precisamente por eso se ha quedado grabada tan hondo en la memoria del público.

¿Por qué hay que sentarse a verla también hoy?

No es casualidad que se la considere un clásico imprescindible de Walt Disney, y estoy completamente de acuerdo. Pinocho no es solo nostalgia. Sigue siendo actual hablar de que los niños están rodeados de tentaciones, de que los "amigos" ruidosos y atractivos no siempre buscan su bien y de que mentir tiene consecuencias. La película lo cuenta mientras entretiene, hace reír y, en algunos momentos, sacude de verdad.

Es perfecta para una noche de cine en familia, sobre todo si los padres también se implican. Después da pie a una buena conversación: ¿por qué Pinocho creyó a la gente mala? ¿Qué tendría que haber hecho? ¿Qué le habría dicho Pepito Grillo? Pocas películas te ponen estas preguntas en bandeja con tanta naturalidad.

Y de adulto merece la pena volver a verla a solas. Será distinta a cuando eras niño: verás mucho más de la soledad de Geppetto, de la astucia de los villanos y de todo el trabajo, el cariño y el arte que hay en cada movimiento dibujado.

¿Para quién es?

Si te gusta, mira también: Blancanieves y los siete enanitos (1937), Fantasía (1940), Dumbo (1941), Bambi (1942), La Cenicienta (1950)

Preguntas frecuentes

¿De qué trata Pinocho?

Un hada da vida en una noche mágica al muñeco de madera que ha tallado Geppetto, un carpintero solitario. Pinocho tiene que aprender a ser valiente, leal y sincero para convertirse en un niño de verdad, mientras su sabio amigo Pepito Grillo intenta protegerle de sus propias tonterías.

¿Cuánto dura Pinocho?

La película dura 88 minutos.

¿Es apta para niños pequeños?

Es una película familiar, pero algunas escenas pueden dar bastante miedo, así que con los más pequeños es recomendable verla acompañados de un adulto.

¿Quién dirigió Pinocho?

La dirigieron Hamilton Luske, Ben Sharpsteen, T. Hee, Wilfred Jackson, Norman Ferguson, Jack Kinney y Bill Roberts.

¿Quién pone voz a Pinocho y a Pepito Grillo?

En la versión original, Pinocho tiene la voz de Dickie Jones y Pepito Grillo (Jiminy Cricket) la de Cliff Edwards.

¿Qué género es Pinocho?

Es una película estadounidense de animación, familiar y de fantasía, uno de los grandes clásicos de Walt Disney. En España se estrenó el 7 de febrero de 1944.

¿Merece la pena volver a dar vida al muñeco de madera en pantalla?

Sin ninguna duda. Pinocho es ese clásico poco común que no vale por ser antiguo, sino porque sigue funcionando hoy. Es preciosa, divertida, a ratos aterradora y, al final, construye una carga emocional de verdad. Si la ves con niños, prepárate para las preguntas. Si la ves solo, prepárate para que el taller de Geppetto y Pepito Grillo te acompañen durante días. Para mí es un 9/10 rotundo y una película para volver a ver siempre que haga falta.

Nota: 9,0/10 · Historia 8 · Interpretación 9 · Dirección 9 · Apartado visual 10 · Música y sonido 9 · Emoción 9